ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE OSCAR RODRIGUEZ

Introducción: ¿El grupo América es la Nueva Clarín? ¿O tiene su propio estilo de pegar por debajo del cinturón?

Desde las antípodas del macrismo, parece el multimedio América se ha planteado convertirse en la nueva TN, o aparentar ser una especie de PYME terciarizada de Clarín. Con esto queremos señalar el constante intento de querer apropiarse de la opinión pública vacante. La cual perdió “el campeón Clarín” debido a la pésima gestión del macrismo. Ahora “la nueva Clarín” a través de sus depredadores comunicativos como Etchecopar, Feinmann, Asís, Fantino, Novaresio y Jonatan Viale continúan con el legado de los Lanata, Nelson Castro, Majul, y demás. Actualmente aquella vieja cepa del “viejo Clarín” se encuentra desmantelada –cual si fuera una banda de ladrones–. Sin embargo, esa banda que daba sus golpes de manera mediática dejó mucho de su legado a los “Vila-Boys”. Y estos “periodistas opositores” han integrado, adoptado y re-interpretado esa lógica golpista de la vieja camada de Clarín. Esto bien puede apreciarse en cada una de las llamadas “líneas de editoriales”, maquilladas de distintas “performances” o “actings”. Allí nuestros “oradores oficiales” personifican personajes de indignados, mendigos, estafados y demás. Pero todo ese teatro montado por estos actores frustrados a la vez revela su propia ideología y la del multimedio para el cual trabajan. Ya que en su escenario también arrastran la conciencia del espectador hacia sus opiniones afines. Uno de los principales personajes que adoptan nuestros periodistas es el que se presenta como un ciudadano “a-político” y aborrecedor de la clase política. Y aquello está acompañado por un rasgo exacerbado de conservadurismo-satírico y cínico. El cual se hace presente inmediatamente cuando abordan cualquier tipo de  debate ético que involucre una “transmutación” de ciertos valores. Sin embargo, al hablar de política lo hacen a través de una exposición con argumentos muchas veces falaces. Y también con cierto disimulo, ahora ya no tanto, esconden su ideología igual que un perro que ladra e intenta esconder los dientes. No nos olvidemos que los programas como Intratables, el propio Baby Etchecopar y el resto de los “Vila-Boys”  jugaron para que el macrismo llegará al poder. No obstante, después se abrieron como aquel ladrón que acusa a su cómplice de ladrón para evitar una condena mayor. Si bien en aquel contexto eludían las etiquetas de “periodismo independiente” o “periodismo militante”, y te corrían por izquierda  o por derecha, según la conveniencia. Mientras que el kirchenerismo y Clarín disputaban una guerra fría, América (a modo 3ra posición) fue la que más se benefició durante el macrismo. El peronismo necesito unirse para ganar unas elecciones, Magnetto pidió hablar con Alberto porque se había quedado sin su 4 de copas. Actualmente América tv no oculta su rechazo a las políticas adoptadas por el poder ejecutivo vigente y a su entorno. El gran titiritero (Daniel Vila), a diario da vía libre a sus “marionetas” para que golpeen un poquito más la imagen del presidente. ¿O pensás que Jonatan Viale se cortó solo y salió a tantear por Twitter el nivel de stress del presidente? Pero, hay algo que no pueden ocultar: les preocupa más la propagación del peronismo que la del propio coronavirus…

Nos siguen pegando abajo…

Cambiamos el “cross a la mandíbula” por el golpe bajo…

Aquella foto que elegimos como portada, donde podemos observar a un boxeador golpeando a otro de manera “indebida”, sintetiza de manera muy precisa la idea de este artículo. Incluso esta imagen nos invita esbozar un contraste imaginario entre el periodismo y literatura actual con la figura de Roberto Arlt. Quien en su prologo de Los Lanzallamas caracterizaba de esta manera su labor como periodista y escritor: “Hay que escribir páginas que tengan la fuerza de un cross a la mandíbula y que los eunucos bufen…”.[1] Sabemos bien que Arlt escribió sus principales obras “los siete locos”, “los Lanza llamas” y sus “aguas fuertes porteñas” mientras trabajaba para el Diario El Mundo. Sin embargo,  tuvo un breve paso por el diario Crítica, quien tenía como propietario al magnate a Natalio Botana, el cual, para muchos intelectuales, era el dueño de la opinión pública de aquellos años[2]. Nuestra tarea no consiste en realizar un ensayo sobre la relación entre el escritor amante del bajo mundo y el millonario que vendía a su diario como otra mercancía más del montón. Simplemente, nos conformamos con pretender marcar una brecha entre literatura y realidad. Si la literatura de Arlt se presentaba como un cross a la mandíbula, que llega de manera imprevista, y con esa potencia que le imprime su escritura, el periodismo actual es todo lo contrario. Tanto en el boxeo como en la vida hay “códigos” y reglas, y éstas normas nos ayudan a sobrevivir frente a este caos que llamamos “existencia”. Sin embargo, hay quienes –a modo de boxeadores sucios –nos pegan de manera mediática por “debajo del cinturón” o “detrás de la nuca”. Me estoy refiriendo a un sector del periodismo que “predican” verdades infundadas, juicios morales de carácter etnocéntricos. Precisamente su conservadurismo además de silenciar e invisibilizar todo aquello que consideran como lo “otro” o lo “extraño”, también contrasta con la pluralidad de realidades que ofrece este contexto de interconexión global por medio de la web. Estos conservadores que hacemos referencia es un sector del periodismo. Es por ello que  tiempito para preguntarme: ¿cómo es su tipo de discurso? ¿Qué lógica es la que acompaña a cada uno de sus “teatros de operaciones”? ¿Por qué muchas veces tienen incidencia en la opinión pública? etc.

Como podrá notar el lector atento, algunas de estas preguntas no tienen respuestas ya que son parte de la realidad cambiante actual. En términos de Roberto de Arlt, podríamos decir que no es fácil ahondar de manera profunda en estas nuevas “aguas fuertes porteñas”. Con esto quiero señalar que debido a la complejidad de los fenómenos suscitados en estos días no es fácil analizarlos de manera profunda y coherente algunos de estos. Simplemente nos conformamos con señalarlos e incluso aprender a convivir con ellos. Alguna vez Gilles Deleuze en Posdata sobre las sociedades de control[3] dijo: “Por todas partes, el surf ha reemplazado a los viejos deportes.” Sacando esa referencia al surf (deporte que nunca practique ni es de mi agrado), me parece que esa frase ejemplifica bastante la tarea de quien escribe este modesto articulo. No solo eso, son que hasta me animo a pensar que esa frase que Deleuze señalaba, de manera atisbada y alegórica, interpretaba bastante bien a la multiplicidad de poderes actuales. Esa lógica de estas nuevas sociedades de control, por un lado, marcaban un corte histórico, existencial y cultural en nuestras vidas. Obviamente, Deleuze se refería al fenómeno de la globalización y triunfo del capitalismo post-caída del muro de Berlín. Y por otro lado, este fenómeno histórico de finales del siglo XX marcó una incidencia en la política, la economía y las relaciones sociales actuales. No es nuestra intención señalar que lo expresado por Deleuze en ese modesto escrito tenga la verdad absoluta de la realidad vigente, ni mucho menos. Incluso, actualmente “hay tendencias filosóficas”[4] que niegan aquello que Deleuze interpretaba de su colega Michel Foucault, como sociedades de control. Sin embargo, ese esquemita explicativo nos servirá para interpretar un poco lo que se conoce habitualmente como  “aparato mediático”. Puesto que los medios de comunicación no se mantuvieron ajenos a todas estas nuevas “ondulaciones” propias de la globalización capitalista. Es más, me animo a pensar que el aparato mediático no solamente fue otro mero dispositivo agenciamiento funcional a esta lógica capitalista, sino que también hasta incluso lo encumbró y enalteció.

América tv y su repetida trayectoria de golpes bajos

En el momento que comencé a pensar y escribir este artículo pasaron dos cosas: el gobierno le pidió la renuncia a uno de sus funcionarios y posteriormente tuvo que desmantelar y desacreditar un debate ficticio instalado por los medios de comunicación. La primera situación refiere al desplazamiento de Alejandro Vanoli como Director de ANSES. Mientras que el segundo aspecto señalado refiere al ataque hacia este gobierno por parte del grupo América tv, en especial. Cuando éste multimedio señaló como responsable al poder ejecutivo de la liberación de los presos. No obstante, ambos fenómenos tienen algo en común: en ambos casos el aparato mediático y en especial el grupo América tv, ha venido siendo el principal opositor del gobierno actual. Acerca del episodio Vanoli, uno podría pensar que su despido se caía era un hecho que se caía de maduro. Ya sea por su falta de coordinación de su gestión tanto con el lenguaje del presidente y de los sectores más vulnerables de la sociedad. El propio Alberto Fernández caracterizó a la gestión de Vanoli como “falta de dinamismo”, de esta manera develaba una desconexión de la órbita del ANSES con los ciudadanos comunes y corrientes. Obviamente no tuvimos la posibilidad de escuchar la réplica de Vanoli sobre su desplazamiento. Podríamos aventurarnos a conjeturar que el gobierno tenía que entregar uno de sus soldados para calmar la sed de sangre de los vampiros de América. O  también que por ahí su bajo perfil le jugó una mala pasada y hasta tuvo que pagar los platos rotos de gestiones anteriores,  Pero, lo que en rigor me ha llamado la atención es la segunda circunstancia, me refiero a la instalación de un debate ficticio y como una gran parte de la sociedad se ha hecho de eco. Ya sea en cualquier conversación con algún vecino, amigo, familiar, en las redes sociales, todo el mundo señaló al poder ejecutivo como liberador de presos. No obstante, la cosa no quedó ahí. Esto no fue solo una ficción literaria de algún inescrupuloso escritor. Sino que para una parte del inconsciente colectivo aquello que “denunció” un sector del periodismo fue un “hecho verdadero”. Es más, incluso esto derivo en un cacerolazo en contra del gobierno. Mientras que otro sector de la sociedad, digamos los “más ilustrados”, pasó por alto el asunto y prefirió permanecer en su ostracismo cotidiano.

“No hay hechos, sólo hay interpretaciones… “

Esta frase pertenece al legado póstumo del filósofo Friedrich Nietzsche, quien parece que hace casi dos siglos se adelantó a lo que hoy se conoce como “posverdad”. Si hay un rasgo distintivo en la posverdad es su capacidad de borrar y paralizar cualquier tipo de dato objetivo, restringiendo todo al ámbito del discurso enunciativo. Esta especie “oratoria culpógena” altera y modifica aun más la naturaleza de los hechos en sí mismos. Sin embargo, no necesariamente este tipo de estrategia discursiva no solo es una herramienta restringe su uso para descontextualizar o alterar los hechos. Sino que incluso hasta puede inventar “supuesto hechos” por medio de debates ficticios, como lo ha hecho Platón en su célebre legado filosófico y literario. Casualmente, el filosofó griego se burlaba a través de sus diálogos de unos magos de la oratoria a quienes llamaba “sofistas”. Según Platón, éstos a través del arte de la palabra y con una oratoria podían modificar la creencia de los hechos en alguna disputa por algún bien o propiedad. A cambio, los sofistas cobraban una prebenda, o lo que hoy podríamos llamar “honorarios”. Parece que los antiguos sofistas siguen aun existiendo en este siglo XXI. Ya que, tanto para una parte del periodismo al igual que los sofistas de los que nos hablaba Platón, los hechos en sí mismos no son relevantes. Lo que importa si es persuadir a una audición y modificar su juicio de valoración. Obviamente, nadie trabaja gratis ni la Grecia Antigua ni en la Argentina actual. Es por ello que este tipo de relato de posverdad encierra una pretensión de lucro, obtención de dinero y devolución de favores. En cambio, un amplio un gran sector de la tribuna a quienes se dirigen estos sofistas del siglo XXI simplemente se conforman con desestabilizar un gobierno a modo de éxito moral (?). Esta es la “labor periodística” de un selecto grupo de periodistas, y lo llevan a cabo en complicidad con otros sectores del poder político y judicial. Incluso no se toman vacaciones ni licencias a la hora de crear un shock en la población argentina. Hoy en día, en plena cuarentena, donde reina la incertidumbre económica y la inestabilidad emocional, siguen haciendo de las suyas sin ningún tipo de respeto al pueblo argentino. Al contrario, este sector del establishment mediático uso todo aquello para jugar con las sensaciones de un pueblo. El cual, ya desde hace tiempo viene castigado por el mismo odio y división que ellos mismos también le grabaron.

En junio del año pasado el actor y humorista Dady Brieva, reconocido adepto al kirchenerismo, expresó una de las frases más polémicas y sinceras de esta época: “habría que hacer una CONADEP del periodismo”. Obviamente esa especie de Crítica a la Razón Periodística no cayó bien ni al periodismo afín al macrismo ni tampoco al peronismo. Los primeros, se “sintieron tocados”, al considerar que era un ataque a “legitimidad informativa”. Mientras que los segundos, se encontraban en plena negociación en post de una unión del partido y para ello era necesario adoptar una posición moderada en cara a las elecciones presidenciales. Sin embargo, hasta el momento, ni unos ni otros han abandonado sus estrategias. Pese a que el peronismo llegó al poder presidencial, hay un sector de CAMBIEMOS que se ha mostrado como reticente a colaborar con las medidas adoptadas por el gobierno para frenar la propagación del SARS-covid-2 o simplemente coronavirus.  De hecho en estas últimas semanas hemos podido notar como esa resaca del macrismo, en complicidad en colaboración y de manera coordinada han impulsado su rechazo hacia la cuarentena. Considerar que esto es un mero capricho político es tener una visión sesgada de los eventos. Esta complicidad ha llevado a cabo una lógica propia de los países con gobiernos neoliberales como Brasil y USA, que casualmente son los que más muertes tienen a diario. A modo de silogismo podemos decir que la correspondiente lógica se expresa así: i) primera premisa la economía se va a pique, ii) el coronavirus es la excusa usada por el gobierno no tomar el toro por las astas, conclusión: hay que levantar la cuarentena. De allí que nuestros artesanos de la retorica neoliberal incitan a que la gente vuelva a hacer su vida habitual y se olvide de la pandemia. Sin embargo, todo relato puede abordarse desde distintos ángulos y perspectivas.

En efecto, según nuestra posición, el discurso o relato de los Baby Etchecopar, Feinmann, Jonatan Viale o Fantino tienen un único fin: estigmatizar la figura de Alberto Fernández y todos esos ataques fueron financiados por los grandes millonarios de este país.  Es decir, consideramos que todo este teatro de oradores y calumniadores, solo tienen un único fin: erosionar mediáticamente el proyecto de ley impulsado por el poder ejecutivo que comenzará a ser tratado a partir del 13/5/2020 en el Congreso. Nos referimos al pago por única vez de un impuesto extraordinario que solamente incide en una minoría híper-millonaria de este país. Según el gobierno, esa retención se hará por única vez servirá debido a la emergencia de salud y economía que estamos padeciendo a raíz de esta pandemia mundial. En otras palabras, ese “impuesto extraordinario” aplicado a los grandes ricos de este país servirá para fortalecer el sistema de salud y para alivianar la caída de la economía de los sectores más vulnerables.

¿Y qué hizo el macrismo? Lo mismo que ha hecho siempre: actuar en complicidad con jueces y periodistas para desprestigiar mediáticamente a la vereda de enfrente. En un lenguaje futbolero, pudimos apreciar como de manera escalonada y coordinada fueron cubriendo cada uno de los espacios de la cancha. Ya desde los cacerolazos impulsados por el equipo de trolls de Marcos Peña para que la clase política se bajen los sueldos, comenzaban a plantear su esquema táctico de ataque y defensa. En el momento que se tuvo que atacar, una corrida cambiaria gambeteo el achique de la línea defensiva del gobierno y disparó el dólar a $120. O sea, en un contexto en un contexto de cuarentena y confinamiento: ¿a quién se le puede ocurrir comprar dólares? Esa corrida, como sabemos, derivó en un incremento de la inflación de precios y allí comenzó a regir el barómetro de precios de América tv. Desde el programa matutino de Antonio Laje hasta el último del día siempre hay un cronista del canal hablando sobre la variabilidad de la suba de precios de los productos de consumo, etc. Sin embargo, quiero destacar especialmente la última operación mediática que llevó a cabo la oposición, un ala del poder judicial  y el aparato mediático. Me refiero al debate irreal que tuvo como portavoces a la diputada Felicitas Beccar Varela[5] y a la jueza Julia Márquez[6].

Por el momento, estas dos mujeres son las únicas caras visibles de la oposición y conforman el primer eslabón notorio de esta cadena de Fake news. Y casi paralelamente el periodismo más reaccionario y golpista de América tv siguió instalando esta operación mediática en la opinión pública. Todo este tipo de circunstancias nos condujo a plantear como hipótesis que este tipo de periodismo ofrecen tres tipos de consecuencias interconectadas entre sí: a) en primer lugar, apropiarse de la opinión pública concerniente a los sectores llamados “anti-peronistas”, b) Por medio del aparato mediático del cual estos periodistas forman parte, se esboza una pretensión de generar un golpe de Estado a través de noticias falsas y por medio de un discurso de shock constante y c) ¿todo esto no es más que una maniobra para embarrar la cancha e impedir que los mega millonarios del país no paguen por única vez es un impuesto extraordinario?

Del menemismo mediático actual al viejo menemismo mediático…

Hacer un análisis de este contexto actual y omitir un recorrido conceptual sobre el fenómeno de la globalización y la llegada del menemismo equivale a enarbolar un trabajo a secas. A razón de que según nuestra perspectiva, la incursión de este tipo de conducción política –acorde a la globalización –repercutió en la totalidad de la vida argentina. Es decir, hubo un antes y un después de que el menemismo nos metió la mano en la economía, en la política y en las distintas esferas socio-culturales de este país. Ejemplo de ello se puede hallar en la privatización del Estado, la flexibilización laboral, apertura de las importaciones, etc. Todo este marco de “desprotección” de la industria local y plan de convertibilidad, benefició solo a un sector mínimo de la sociedad. De esta manera, esta especie de dolarización encubierta de la economía, logró que aquellos que ya tenían muchos dólares consigan tener muchos más. Ya sea a través de la obra pública, la evasión de impuestos, la flexibilización laboral y todos esos curros propios de un sector del empresariado argentino. Pero el menemismo no fue sólo un mero plan económico que caía del norte. Sino que también –a modo de perdón –impulso la ley de obediencia debida y punto final, para represores y genocidas de la última Dictadura. Son innumerables los atropellos que realizó el gobierno de Carlos Menem. Señalamos algunos de ellos para ofrecer una perspectiva referencial sobre como las medidas impulsadas por este poder de carácter neoliberal como el menemismo necesitó de una mano negra para que esas medidas puedan ser adoptadas en la población, como algo hasta incluso natural.

Es allí cuando hace su aparición la televisión argentina no estaba ajena a todos estos cambios económicos y culturales producto de las decisiones políticas de aquel gobierno de turno. Incluso nos animamos a sostener que el gobierno menemista se sostuvo 10 años no solamente por paralizar la hiperinflación producto del estancamiento de la economía. Sino que también el aparato mediático (al igual que la última Dictadura), también fue cómplice y encubridor del verdadero proyecto de país para el menemismo: acumulación de capital por medio de los recursos del Estado. Prueba de esto que afirmamos se encuentra presente en el tipo de cambio de programación que la tv argentina comenzó a adoptar. Y pese a la escasa llegada del “video cable”, los cuatro principales canales de aire acapararon la mayoría del rating. Cabe destacar que la tv argentina no inventó nada de otro mundo o “creo algo desde la nada”. Simplemente transmutó y trasplantó cierta idiosincrasia de un sector de la sociedad de manera más amplia (algo que también sucede actualmente en las redes sociales). En pleno menemismo, la “mesa política” estaba a cargo del binomio Neustadt-Grondona (en los cuales el presidente desfilaba como pancho por su casa, incluso condujo una vez Tiempo Nuevo).

Por su parte, el resto de la programación de los 4 ases del aire estaba a cargo de otros tipos de comunicadores. Éstos trasplantaron en la pantalla grande un abanico de temas más cotidianos y con cierto humor mucho más chabacano. Ejemplo de ello son los programas sobre chimentos Indiscreciones  Video-Match, ambos fueron lanzados en 1990. Es cierto que también podríamos nombrar el programa de “Hola Susana”, de Susana Giménez. Pero, si bien éste tuvo su apogeo durante la década menemista, su mismo “contenido” ya estaba presente desde 1987 (el año en el que comenzó dicho programa). No es tarea nuestra realizar un recorrido histórico de la programación de aquella época ni menos de la actual. Si por ejemplo, nos interesa señalar que existe una determinada línea periodística entre los viejos noticieros y los de ahora

Línea informativa y la actual línea editorial…

Si tenemos que inscribir a los viejos noticieros televisivos de manera inmediata en alguna de estas dos concepciones, diríamos que la mayoría de ellos la mayoría de veces seguían una “línea informativa”. Esta suposición ofrecida por quien escribe, parte de la premisa de que el “protagonismo” eran los propios hechos o personajes abordados. Éstos a través de la descripción o narración se convertían en noticias, crónicas, reportajes, entrevistas y perfiles los reporteros, etc. Además, la línea informática aspiraba a cierta “independencia”, para ser objetiva -hasta donde esto es posible- y, por tanto universal. Este ideal de la universalidad de la información significa que el periodista informa para servicio de todos, sean del partido, candidato, nacionalidad, raza o religión que sean. Todos han de encontrar útil la información del periodista, porque no le encuentran sesgo ni intención publicitaria alguna. La performance de este tipo de comunicadores es de un “bajo perfil” y hasta casi imperceptible. Incluso mucho de los periodistas actuales siguen adoptando ese estilo de conducción. Y también muchas veces conviven ambas tipos de líneas periodísticas, tanto la informativa como la editorial en cualquier tipo de programa. Sea de política, de futbol, de chimentos o de pesca, etc.

En cuanto a la línea editorial, es menester señalar en primer lugar, que  vamos a tomar algunos aspectos –que según nuestro criterio –son nocivos los más nocivos de este formato informativo.  Me refiero a aquellos tipos de editoriales donde esa objetividad empírica no es un dato relevante. Sino que simplemente funciona como un sustantivo o mero decorado del relato del hecho. Tal es así, que como señalamos anteriormente, no siempre un discurso editorial, de cierto sector del periodismo que estamos criticando, necesita de un dato objetivo para ofrecer un discurso. Asimismo, la llamada línea editorial puede presentarse de manera oral como también escrita. En este último caso, habitualmente no siempre es firmado cuando es escrito. Allí la explicación de un determinado asunto va acompañada de un respectivo juicio de valor, el cual es destacado de manera enfática por el periodista o cronista. Por lo tanto, esto nos invita a suponer que en este tipo de editoriales predomina un fuerte costado subjetivo por parte del comunicador.

Sin embargo, esto aspecto subjetivo muchas veces es también otra apariencia más del monto. Pues, esa impresión subjetiva también está atravesada por la propia ideología del medio y por las fuentes que maneja el sujeto enunciante. Igualmente “la línea editorial” señala el lenguaje del medio de comunicación y su recorte particular de cierto hecho. Es por ello que aquí se modus operandi del medio al cual pertenece quien del notificante. Esto se puede apreciar cuando se investiga a un determinado político o empresario. Allí muchas veces además de expiarlos también se hace un seguimiento de sus vínculos y demás. No siempre se logra saber en manos de quién está la empresa o a quien responde el político investigado. Y esto pasa porque también la noticia es una mercancía, el diario necesita vender. El minuto a minuto del cual el medio de comunicación es preso es quien también condiciona la calidad de esa investigación. Entonces el investigador comienza a dar saltos deductivos atando los propios cabos sueltos que le quedan para conformar las bases de su línea editorial. Tanto los directores creativos, directores editoriales, Project managers, social media managers, directores digitales, y demás, saben bien que es sumamente importante investigar a la competencia. O mejor, dicho generar lo que en marketing se denomina un benchmarking. Este término proviene del inglés y significa ‘punto de referencia’ o ‘parámetro’. Habitualmente se usa esta palabra en marketing para tener como referencia un producto o técnica exitosa. Sabemos bien que en marketing éxito equivale a venta. Por lo tanto, benchmarking en el plano periodístico bien puede hallarse actualmente en la línea editorial. Acerca de lo que venimos señalando de la línea editorial, Alejandro Fantino, en relación a la supuesta ruptura de cuarentena por parte de Marcelo Tinelli, expresó lo siguiente el día 15/4/2020 en su nuevo programa:

Tal vez hay una característica, que Marcelo (Tinelli), no sé, si le cuesta entender el periodismo de esa manera y es que un periodista respeta una línea editorial, porque todo medio tiene una línea editorial. Mi medio tiene una línea editorial, donde yo trabajo, tengo que respetar esa línea editorial. Si yo quisiera hacer la propia línea editorial mía tendría que comprarme un canal si quisiera. Es diferente a pensar o a escribir. Pero la línea editorial la tiene ESPN, DISNEY, C5N y AMÉRICA también la tiene. Es decir, hay temas que pasan por esa línea editorial. Ahora, no es que pasa que vos estás escribiendo algo no es que si no les gusta a los de arriba sacan un palo y de hacen plim en la cabeza! No, no es así. Y tal vez Tinelli sale así caliente, y se le sube al ring Leuco. Pero Leuco, no es Clarín, sino que él se subió al ring por cuenta propia. Como también se le subió Lanata o Borensztein…”[7]

Esto que señala el actual conductor de Estamos en un momento de cambio no imaginado, por un lado, resume bastante esto que venimos marcando de una determinada línea editorial. Pero a la vez, consideramos, que también devela una determinada bajada de línea política por parte de las autoridades de América tv. Alejandro Fantino se ha vuelto un personaje icónico de la televisión argentina en los 20 años, a la vez su figura como conductor de televisión nos ofrece una sinopsis bastante clara de cómo ha ido mutando la programación en América tv. Ejemplo de ello fue el cambio de temática de su ex programa Animales Sueltos. El mismo comenzó en el año 2009 como una especie de vermut para antes de ir a dormir. Los personajes centrales eran Coco Sily, el personaje de Eber Ludueña o “Toti” Ciliberto, junto con alguna vedette de reidora. En resumen, el programa era una mezcla de humor, con anécdotas y alguna que otra entrevista a algún del “jet set”. Sin embargo, una vez que el macrismo llegó al poder, el programa en el 2016 solo se quedó con el nombre. Sus personajes ya no eran los mismos, ni su humor, ni sus temas de conversación. Todo había cambiado, solo quedaba el rubio santafesino como frontman de dicho programa. Pero, ahora estaba escudado por “triple n” (Feinmann), Tato Young, el Turco Asís, Javier Calvo, la Manguel y el “Dani” Santoro, de quien nos ocuparemos más adelante. En síntesis, Animales Sueltos pasó a ser una mesa política, o mejor dicho una “SIDE a cielo abierto.”[8]

Pero, con el correr del tiempo esa SIDE a cielo abierto comenzó a perder terreno en cuanto a la legitimidad política. Y esto se debió a dos factores que están interconectaran entre sí. Por  un lado, el saqueamiento estrepitoso y desmedido que efectuó el gobierno de Macri sobre el bolsillo del pueblo argentino durante sus 4 años de gestión. Y por otro lado, se suscitó un caso mediático que genero un efecto domino sobre el castillo de naipes donde estaba parado el gobierno de Macri. Nos referimos al caso D’Alessio. Quien que involucró a uno de los periodistas del programa, nos referimos a Daniel Santoro y a un sector del macrismo. El propio Santoro, quizás como travesura, se propuso emular a los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein del Washington Post. Quienes también trabajaron de manera coordinada con un espía de los servicios secretos. El problema es que Woodward y Bernstein tenían de informante a “garganta profunda”, mientras Santoro contaba con D’Alessio. Aquel les permitió a los periodistas del Washington Post poder develar el espionaje llevado a cabo por el entonces presidente Richard Nixon hacia el Partido Demócrata. A esta aventura de la labor periodística se la conoce como el célebre “Watergate”. Un hecho que marco un antes y un después, ya que a partir de esa investigación Nixon tuvo que renunciar a su cargo de máximo mandatario. En cuanto a Santoro, bueno, en un principio le fue bastante bien. Su libro La ruta del dinero K, fue una gran obra de ciencia ficción. Es por ello que se vendieron muchos de sus ejemplares. Incluso a la justicia argentina se le ocurrió tomarlo como principal fuente de investigación y derrochó mucho dinero excavando el sur argentino, buscando bóvedas y cofres de tesoros.

El propio Santoro se paseaba por lo América tv o en  TN como una especie de nuevo prócer del periodismo de investigación, además de ser uno de los principales gladiadores de la cruzada anti-kirchnerista en la llamada lawfare. El problema es que Santoro no hacia periodismo de investigación, sino que lo suyo era la ficción. Y esto se comprobó cuando hizo su irrupción el empresario Pedro Etchebest. Esta nueva “garganta profunda” ya no era el espía, sino que ese rol lo ocupó un empresario. Cansado de que lo extorsionen en reiteradas veces, Etchebest presento las pruebas a la justicia y a un canal opositor al gobierno macrista. Denunció al espía, “abogado”, y operador judicial Marcelo D’Alessio por chantaje y asociación ilícita. Cuando la justicia y una parte del periodismo fue a desenmascarar al  multifacético D’Alessio, se encontraron que éste trabajaba en complicidad con otros secuaces. Es allí que en los audios comenzó a aparecer el vinculo de D’Alessio con el fiscal “rebelde” Stornelli, Daniel Santoro y además tenía “presuntos” vínculos con Patricia Bullrich. Desde ese momento la escasa legitimidad con la que contaban Santoro y el macrismo se fue aun más a pique.[9] Si tuviera que utilizar una frase para describir esto utilizaría esta: “quien por hierro mata, por hierro muere”. O sea, si el macrismo llegó al poder a través del relato, ¿cómo no iba a irse también por el mismo camino por el cual accedió al gobierno del país? Obviamente, también el voto popular se manifestó en contra de su pésima gestión e impidió su reelección. Sin embargo, parece que el macrismo perdió el poder, pero no las mañas…

Conclusión: ¿cada cual juega como vive o hay un problema de acceso a la información?

Esto que hemos señalando también nos involucra en tanto sociedad. Pues, no siempre tenemos un acceso a la información necesaria para saber a dónde y por qué línea se dirige un medio o una empresa que puede ser nuestra competencia. Es por ello que nosotros mismos debemos asumir la obligación de chequear aquella noticia en la cual ponemos nuestro foco de atención. Dicha tarea critica nos permitirá notar ciertas incongruencias de ese discurso e incluso aprovechar esos puntos débiles a nuestro favor. Sobre todo, teniendo en cuenta que en las últimas décadas. Donde la práctica común de los conglomerados mediáticos, de distintos formatos (radios, televisiones, periódicos, diarios digitales, agencias informativas, etc.) se han fusionado bajo las directrices de un gran multimedio. Y estos oligopolios de la información también  poseen otros tipos de negocios como productoras de cine, editoriales, etc. Por lo tanto, nos encontramos ante diferentes medios de comunicación y de diverso formato, pero que comparten una misma línea ideológica. La cual,  deriva de su empresa mediática.

Muchos de los grupos financieros, personalidades de renombre en el sector empresarial, sus marcas o empresas, el mundo de fútbol incluso entidades religiosas, son propietarios de un porcentaje de estos conglomerados mediáticos. Por ende, su ideología y línea terminan coincidiendo en diferentes temas de la actualidad. No es nuevo para los lectores que las mismas noticias pueden ser enfocadas de forma totalmente opuesta. Es decir, existen hechos que se cuentan de forma diferente dependiendo del lugar donde se producen. O también, hay personajes públicos cuya relevancia alinean la editorial de diferentes medios, empresas o marcas a su favor porque forman parte del grupo accionista. Yéndonos al detalle, es el conjunto de principios y valores por los que se rige la actividad periodística de un medio de comunicación, profundizando así en lo que también se conoce como su ideología. Ideología que, normalmente está marcada por la empresa editora, sus intereses políticos y económicos y que hará llegar al resto de la población que recibirá el mensaje (audiencia, lectores, radioyentes, etc.) Un medio o empresa también puede conformar su ideología o línea editorial, a través de los temas que decide abordar o también, a los que silencia o más coloquialmente, a través de los temas con los que no se quiere ver relacionada.

Sin embargo, el contexto actual es un reino de las paradojas. Tenemos muchos más medios para contactarnos de manera más ágil, pero muchas veces no tenemos a nadie con quien hablar de nuestras preocupaciones e inquietudes. Poseemos una infinidad de medios para realizar algunas actividades, pero optamos por una vida sedentaria (y aun más en este contexto de cuarentena). Hay muchos más medios de información, pero un amplio sector de la sociedad sigue consumiendo los mismos canales informativos, etc. Alguna vez la hermenéutica del filosofo Reinhart Koselleck señaló que la modernidad y en especial, el capitalismo “aceleró el ritmo de vida de las personas”. Creo que esa especie de inmediatez temporal del querer todo ya se ha traducido en nuestro a través de miedos, angustias y ansiedades. Y muchas de estas vicisitudes que padece nuestro cuerpo se debe a todo este caudal de fenómenos e información que nos atraviesan a diario. Posiblemente en los próximos meses aparezca la vacuna para el coronavirus, pero todavía seguimos teniendo algunos vicios propios de esta era de inmediatez. Es por ello que debemos permitirnos el ejercicio de la duda, para no llenar nuestro ser de noticias falsas y rencores que provengan de la demagogia política o de los habituales comunicadores del odio.

 

Por último, a modo de “corolario constructivo” exhorto a aquella persona en seguir los pasos del escepticismo pirrónico para no naufragar en las correntadas de la posverdad y sus relatos ficticios. En primer lugar, cabe señalar que el escepticismo es más una actividad que una doctrina. De hecho, la etimología del término así lo indica: Skeptíkos alude al que busca o investiga. Es por ello que el “escéptico” es quien tiene una actitud precavida antes de enjuiciar o tomar decisiones. Este sentido se trasladó a la postura de quien no considera que pueda haber una creencia justificada o que sea más razonable y gnoseológicamente más válida que su contraria. El escepticismo pirrónico no sostiene ninguna afirmación. Es más, se opone a las posiciones dogmáticas de pensamiento, las cuales enuncian proposiciones sobre la verdad de las cosas. Un escéptico se encuentra en investigación permanente debido a la carencia de conocimiento y a la duda constante. Normalmente el escepticismo intenta impugnar los criterios de validez.  De allí que esa actitud de duda y reflexión es una actividad constante. Uno de los filósofos que formo parte del pirronismo escéptico fue el filósofo y médico Sexto Empírico. Y de esta manera caracterizaba su tarea como indagador de la realidad:

Es natural que quienes investigan acerca de cualquier asunto concluyan o bien en su descubrimiento, o bien en la negación del mismo y el reconocimiento de su incognoscibilidad, o bien en «la necesidad» de proseguir la investigación. Quizá por eso, también con relación a los objetos investigados por la filosofía, algunos han afirmado haber descubierto la verdad, otros han asegurado que ésta no puede conocerse y otros, finalmente, siguen aún investigando”. [10]

 

Oscar A. Rodriguez 10/5/2020

[1] https://www.elciudadanoweb.com/la-potencia-de-las-letras-como-un-cross-a-la-mandibula/

[2] https://www.lavaca.org/notas/emperador-botana/

[3]http://www.fundacion.uocra.org/documentos/recursos/articulos/Posdata-sobre-las-sociedades-de-control.pdf

[4] Véase: Byung-Chul Han, La sociedad del cansancio, Madrid, Herder, 2012

[5]https://infocronos.com.ar/nota/14683/el_frente_de_todos_respondio_tras_fuertes_repercusiones_por_los_dichos_de_felicitas_beccar_varela/

[6]https://www.pagina12.com.ar/263480-coronavirus-y-fake-news-la-jueza-julia-marquez-que-difundio-?fbclid=IwAR38Azpo5dH-rKXlMaB1hT71EWS9YB0DUaUm5TIgTQpnrnBpffQxgXvNg6M

[7] https://www.youtube.com/watch?v=UUAbMXKaDnI

[8] https://revistacrisis.com.ar/notas/animales-adiestrados

[9] https://www.infobae.com/politica/2020/01/11/el-falso-abogado-marcelo-dalessio-rompio-el-silencio-desde-la-carcel-de-ezeiza/ (véase la situación actual del principal involucrado de la causa Etchebest)

[10]Sexto Empírico, TEXTO 82, Las diferencias entre las filosofías, H.P., I,1-2  http://www.uco.es/investiga/grupos/philosophical-skepticism/greek-skepticism/pyrrhonian-tradition/pyrrho-of-elis.html

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES CON Leonor Silvestri