Estaba leyendo una nota de Artsy sobre una coleccionista Argentina de 49 años de la que no tenía registro llamada Benedicta Badia de Nordenstahl quién confiesa coleccionar aquello  que la repele. Esto, desde ya, llamó mi atención porque me pregunto qué tipo de persona se esfuerzo por dar forma al conjunto de objetos que la repelen. En verdad, lo primero que me llamó la atención del artículo fyt ue cómo define a la actividad del coleccionista como una ‘práctica’. Esta palabra en inglés (practice) es usada para definir la vocación en tanto trabajo y no en tanto hobby por lo cual hay un tono de profesionalización en referirse a un coleccionista como llevando adelante una práctica.

Hay algo por cierto retrógrado en el artículo en sí mismo en tanto y en cuanto se ocupa de mostrar el lujo y el interior de la casa de una coleccionista en tiempos en los que la industria del lujo parece haber perdido sentido. Los artistas que menciona son poco relevantes pero, sin embargo, resulta interesante ver como ella cuenta que las obras que colecciona son aquellas que le generaron un tipo de sensación que varias veces define como asco. Qué dice esto de ella, entonces?

Benedicta cuenta que en otra ocasión en la que estaba lavando las manos supongo después de cagar en un baño de la casa de un coleccionista en San Pablo, más que seguramente en una de esas actividades VIP de ferias de arte en las que participan gente como Erika que, desde ya, no son VIP. Lo cierto es que de pronto vio una deformidad hecha en cerámica que la hizo lanzarse hacia el dueño de la casa y preguntarle de quién era la obra la obra. La misma era de Erika Verzutti un artista brasileña que conozco en Londres y que, a mi juicio tiene un éxito desproporcionado aunque sabe hablar muy bien de su obra. Benedicta tras lograr ssaber su nombre se lanzó hacia la galerista que la representa para tener una de sus obra. Lo interesante de esta anécdota es la relación entre el baño, la caca, lavarse las manos, el asco, lo amorfo, lo abyecto…

A medida que avanza el artículo vemos como esta cuestión del coleccionismo como práctica profesional tiene cierto sustento ya que Benedicta según Se preocupa en informarnos ha sido nombrada ‘coleccionista en residencia’ en la Delfina Foundation en el Reino Unido y acá llegamos a otro neologismo Vinculado con el coleccionismo que es el de coleccionista en residencia o ‘collector in residence’. Cabe preguntarse qué carajo es eso Y lo que supongo que es es un cargo honorífico dado a la esposa aburrida y poco sexual de un trabajador financiero expatriado qué está demasiado cansado como para garcharsela.

Lo cierto es que Benedicta vive en Singapur, un lugar muy poco cultural, desde julio de 2017 Y como Catherine Petitgas práctica su coleccionismpractica su coleccionismo con el dinero que pone su marido en ese tipo de actividades. Realmente este tipo de coleccionismo tenía algún sentido hacia fines de los 90 durante el 2000 pero hoy en el medio del coronavirus parece tan exhausto y tan anacrónico. En realidad la culpa de esto la tiene la pobre coleccionista sino la falta de creatividad de la revista en construir un tipo de coleccionismo que pueda ajustarse al sentido de la aspiración al en un contexto como el actual.  Ella llega alSAT al coleccionismo dando tarde se comenzó  coleccionismo un tanto tarde ya que comenzó a comprar hace solo 5 años y según ella, su práctica está determinada por su vulnerabilidad y autenticidad. También es miembro del comité de adquisiciones latinoamericanas del Museo Guggenheim lo que explica la relación con la obra de Verzutti quien seguramente el porno curador Pablo León de la barra vinculado con el area latinoamericana en el Guggenheim le acercó el nombre ya que es un artista muy cercana a él. Por eso cuando metemos en la bolsa a Pablo León de la barra, la neurosis de una coleccionista que vive desplazándose por el mundo por el trabajo globalizado de su marido en un mundo en el cual las fronteras comienzan a cerrarse, una coleccionista también que vive en una ciudad adversa a la cultura como Singapur pero que, a pesar de eso, se define como cultural (lo que significa que no tiene real iniciativa en la vida en la decision de donde vivir)… todo esto coloca a su práctica de coleccionista en un lugar de cierta falta de autonomía y compensación por aquello que en su vida ha resignado. Esto se cristaliza en la nota cuando da consejos a los nuevos coleccionistas y dice que uno nunca tiene que confiar en lo que le gusta inmediatamente sino optar por aquello que a uno le da miedo, le da bronca, le da rechazo. Esta es una persona que entiende que su gusto y sus opciones no tienen que ir por aquello que le gusta sino por aquello por lo que siente rechazo. Yo creo que a esta altura no está ni siquiera hablando de arte sino que está justificando su propia vida su propia relación con su marido la ciudad en la que le toca vivir y por qué este coleccionismo supuestamente VIP es una opción cuando realidad es una consecuencia muy trágica de una cadena de elecciones que la llevaran a este triste lugar. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES CON Leonor Silvestri