Los 100 años de nacimiento de Tom of Finland  son una muy buena oportunidad para preguntarnos sobre la relación que existe entre ese tipo de estética y el imaginario fascista, en general. Vale decir que Tom of Finland estaba en la armada finlandesa mientras hacía esos dibujos en un momento en el que dicha armada colaboraba con el ejército alemán por lo que la relación entre este tipo de imagen y el fascismo no es por mera asociación visual sino que tiene un contexto histórico muy específico. Esta cuestión, sin embargo, nos lleva a una pregunta mucho más interesante aún sobretodo en las discusiones que venimos teniendo en este blog sobre los Novaresios y los Marley de turno y es cuál es la relación entre homosexualidad y fascismo.

 

Lo cierto es que la historiografía gay tiene una memoria muy selectiva. El archivo parece estar exclusivamente definido por el amor, la intimidad y la supervivencia. Cuando gente como Novaresio habla románticamente y con cierto tono de usurpada militancia tras visitar la marcha del Orgullo Gay, después de años de haber estado en el closet con todo lo que esto significa en el año 2010 o sea 50 años después de los riots de Stonewall. Este atraso muchas veces explicado como una cuestion de preferencia persona no puede ser sólo eso sino que es un acto de negación y complicidad que por supuesto él ha negociado con su propia conciencia a través de las exigencias individualistas de carrera y del mercado. Esa fue su elección. Pero esta negación e incluso violencia internalizada, típica de ciertos gays, tiene, en realidad una historia que las imágenes de Tom of Finland permiten advertir por lo menos como la punta de un iceberg.

Muchas veces preferimos hablar de la persecución a los gays por parte de los Nazis dejando fuera la colaboración de estos con ellos. Las políticas de derecha pueden fácilmente derivar de una sentimentalización de las Fuerzas Armadas a un fácilmente sublimable fetiche por los soldados o por los marineros, por ejemplo. Cuál es entronces la relación entre represión y la erotización de aquellos que a uno lo reprimen?

El discurso esterilizado del gay que en una posicion publica decide no jugarse en un contexto en el que muchos gays como él siguen siendo reprimidos es un acto de privatización y no de militancia. Esto, generalmente, viene acompañado con una tendencia a esterilizar la idea que tenemos del sexo para convertirlo en algo auto transformativo y redentivo. Novaresio conoce a su agente inmobiliario, se enamora y llegó a ‘la felicidad’. Sin embargo, hay otra tendencia más genuinamente cercana al eje de lo que es la homosexualidad qué es la de autodestrucción y quiero ser claro al respecto porque la autodestrucción es un modo de sociabilidad gay y no de auto condena. El contacto social anónimo en cines porno, los nuevos modelos de conducta ética de tener sexo sin forro entre extraños o la pulsión de muerte como forma de definir (y sentir) la vida son elementos totalmente excluídos por ese modelo aséptico novareciano asimilado a una noción bulímica de la carrera y el qué dirán. Pero ni siquiera él queda excento de la autodestrucción gay. Aquella foto en la que sin querer mostraba a todos el tag de una página porno gay es indudablemente motivado por esa pulsión. Novaresio quería salir del closet y no sabía cómo hacerlo y lo hizo de la peor manera posible para luego no tener frente a sí mismo otra alternativa que ser honesto. Para él ser íntegro sólo ocurre tras un accidente autoprovocado. Alguien de este rango ético es el tipo de persona que encumbramos como creador de opinión en la Argentina.

Pero volviendo a la cuestión de la relación entre fascismo y homosexualidad, este se ha  reflejado desde la época de Tom of Finland en una expresión de la pulsión de muerte como voluntad de ser penetrado, un modelo no reducible al des-hombramiento  del gay transformado en mujer. En términos políticos es muy problemático equiparar esto a la narrativa de la victimización por qué estos hombres motivados por su pulsión de muerte encubriendo la propia violencia que los impulsa acaban siendo tanto victimas como victimarios.

Lo cierto es que los nazis usaban la homofobia y la moralidad sexual donde y cuando les convenía. En la época en la que emergieron las imágenes de Tom of Finland había dos corrientes de emancipación homosexual: una era la biologicista que planteaba a la homosexualidad como un tercer sexo y la otra era la del masculinismo culturalista que podemos ubicar en los orígenes de la estética actual instagrammera de las muscu muscu. Aunque en entonces cargaban un contenido moral vinculado a un énfasis conservador de la superioridad del lazo masculino y una racialización de lo femenino. Lo peor para este tipo de gay era el gay femenino. Pero esto tiene otro giro al vincularse la estetica masculinista con la del proletario empujando a la la estética femenina a un tipo de relacion no deseada necesariamente con lo elitista. En tiempos nazis esto alejaba al nazi de la mujer y lo acercaba mediante un lazo homosocial al pueblo. Al calentarse uno con las imágenes de Tom of Fi nland es interesante poder historizar las condiciones en las que emergieron para poder ponerlas en el contexto en el que este tipo de excitación surgía. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES CON Leonor Silvestri