Algo que me llama poderosamente la atención de las últimas apariciones públicas de Jorge Lanata es su vocación por mostrar impunemente su riqueza. Digo esto porque hace unos días cuando publicó un Tik Tok con su hija lo hizo posando frente a un cuadro de Raúl Lozza que estaba estratégicamente colocado para enmarcarlos, llamando la atención a la realidad de su posesión. Pero no era solo eso, sino que los movimientos de la coreografía que hacía el periodista con los brazos en ‘X’ siempre lo encontraba mostrando su reloj de oro de 30.000 dólares a cámara. Esto podría parecer que era hecho sin querer pero cada vez que cruzaba los brazos en X su reloj queda por delante de su cara. Su intención era Claramente la de mostrar el reloj en cada oportunidad que tenía durante la duración de el clip. Además ese reloj es un reloj particularmente ostentoso para este contexto social y sobre todo para una figura como Jorge Lanata cuyo discurso está en relación directa con el mismo ya que convengamos que no tiene el mismo publico de Susana Giménez que busca adorar el esplendor. Yo tengo un reloj de la misma marca y no de oro y realmente calculo muy bien cuando ponermelo y desde ya no me lo pongo cuando los interlocutores no son estrictamente los necesarios para usar ese reloj. De más está decir que estoy hablando de una versión por lo menos 5 veces más barata que el que está usando Jorge Lanata. A las únicas personas que vi con ese reloj son árabes o rusos en el centro de Londres compitiendo entre sí por quién es más corrupto.

Es por esto que cuando las chicas de su programa fueron a su casa para entrevistarlo y él las recibió en el comedor con la mesa alargada a modo de mesa de directorio con el hogar a sus espaldas y con una de las camaras mostrando longitudinalmente el eje de su casa, la idea era nuevamente la de mostrar riqueza. Su muy mal colgada colección de arte concreto y abstracto argentino colocada sus espaldas como si se tratara de un rico empresario de la decada del 1940 tambien logró varios planos. Su casa tiene una serie de muebles demasiado espartanos combinados con algunos objetos de decoración art deco que suponen combinar con la estetica del edificio pero que en realidad acaban siendo otros ejemplos de su fetichismo de la riqueza lo que lleva a preguntarse  por la necesidad de tan bulímico despliegue. En tiempos de cuarentena,  el contexto en el cual las transmisiones se realizan pasa a ser una parte muy importante del mensaje y para Jorge Lanata por alguna razón la riqueza obtenida constituye algo que acaba por compensar alguna carencia que cree tener.  En mi opinión, esta obscenidad combinada con la falta de aire al hablar se proyectan como una imagen de desesperación al borde de la muerte que resulta dificil de mirar. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES CON Leonor Silvestri