Ramona Medina, la comunicadora de la revista Garganta Poderosa que estaba internada por coronavirus y que había denunciado a través de un video la falta de agua en la Villa 31 de Retiro, murió a los 42 años.Sin eufemismos, desde la publicación, anunciaron el fallecimiento con el título “Nos mataron a Ramona”.

En su posteo, Nacho Levy, director de la Garganta Poderosa, apuntó también a la “postergación por cuatro años” de la relocalización de su familia, la no identificación de los “grupos de riesgo” al interior del barrio, la “falta de insumos en todas las postas de salud”, “los programas fantasmas” para “maquillar la realidad”, la corrupción, la falta de asistencia a los enfermos y el aislamiento tardío de la primera fallecida.

“¡Ramona no se murió! A Ramona la mataron los dueños del silencio, los cómplices de la indiferencia, los mudos de la justicia, ¡la mataron! Y ahora quién carajo nos explica cómo seguir, cómo seguirá su familia íntegramente internada, cómo seguirán sus hijas Maia y Guada, en silla de ruedas, contagiada, con oxígeno, con discapacidad, sin hablar, totalmente dependiente, ¡ahora sin su mamá!”, añadió.

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