El año pasado (2019) desde mi materia Dirección de Arte de 4to Año de la Tecnicatura de Diseño Gráfico, que funciona en la Escuela de Arte Gustavo Chertudi, la alumna Martina Salaberry realizó un proyecto anual que consistió en trabajar los ejes de la educación sexual integral. La ESI, sancionada en 2006 según la ley 26.150 y bajo la Resolución CFE N°340/18 del 2018, comprende a todos los ámbitos y todos los niveles educativos. El resultado fue un mural e intervención interactiva, “El Tendedero”, basada en la obra de la artista mexicana Mónica Mayer.

“El Tendedero” consistía en que a partir de distintas imágenes acerca de estereotipos y violencias de género se invitaba a participar contestando una pregunta disparadora que se escribía en un pizarrón y se renovaba semanalmente. A través de un sistema de alambres y broches el público podía dejar las respuestas.

Este año alumnxs de grabado seguirían sumando imágenes y las consignas de “El tendedero” continuarían cambiándose una vez por semana durante todo el año.

Hoy tuve la posibilidad de visitar el edificio de la escuela de arte, donde trabajé hasta que empezó la cuarentena. Actualmente funcionan allí, a causa de un préstamo y en relación a la pandemia, los consultorios externos del hospital municipal. En mi recorrido por la escuela se me ocurrió ir a ver el mural y encontré la pared vacía. Todo un año de trabajo borrado en un lugar que no molestaba, ya que todas las paredes intervenidas tienen azulejos hasta los 2 mts, lo cual no alteraría la limpieza del lugar. Me sentí muy triste e indignado, ya que en un lugar donde se está promoviendo la salud las ESI deberían tomarse con mucha importancia y responsabilidad. También porque siento que, la posibilidad de disfrutar de una expresión del arte y la salud, deberían ir de la mano.

Algunxs me dirán que como el lugar se pintó, se decidió hacerlo con ese espacio también, pero mi sorpresa fue que al baño de hombres, que tiene un mural de una galaxia en sus paredes, no lo tocaron. Y es aquí dónde me preguntó: ¿Qué es lo que molesta tanto como para borrar de un plumazo un mural? Sin siquiera pedir permiso, o por lo menos avisar. ¿Por qué un mural sí y otro no? ¿Será que hablar sobre los cuerpos y sexualidades es visto como algo “sucio” por aquellxs que deberían garantizar un acceso pleno a la educación sexual integral? ¿Será que acuerdan con el estereotipo de la mujer elegante y con sombrero, que quedó ahora en la entrada al baño, y ven con miedo la posibilidad de que las mujeres se piensen diferentes? ¿Qué mente censora y arrogante fue capaz de borrar la expresión de nuestra escuela?
No lo sé, pero puedo asegurar que duele.

Carlos Federico Mercado
25.072.049

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES CON Leonor Silvestri