ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE JORGE NERICO

Leo todos los comentarios y me parecen, además.de interesantes, muy ciertos, aunque se contrapongan en algunos sentidos unos y otros.

La respuesta de Rodri, más arriba, sobre lo político en lo personal (“No sé si estoy dando un código de conducta pero de que lo personal es político, no tengas dudas”) fue una reapuesta HERMOSA.

Porque no estamos construyendo conocimiento, sino reflexionando de verdad, con las herramientas que tenemos.

Las de Rodrigo son muchas, y lo interesante es que no son solo herramientas teóricas, sino que él mismo es comparable a Gabriela Sabatini en cuestión de tener un recorrido brillante en su disciplina, y haberse encontrado en la realidad de tener que plantear, en algún momento de la vida, que la sexualidad propia no es la naturalizada; y no solo eso -decirlo- sino también hacerlo, sostenerlo en la praxis, en la vida.

Nosotros vimos en los videos de Rodrigo con la mamá, que no era un tema tabú entre ellos. Se puede ver claro, por ejemplo, cuando la mamá le dijo, en el sillón de la dentista, que una mujer “x” estaba enamorada de él, como tantas otras; a lo que Rodrigo le contestó “A buen puerto fue por leña”.

Ese “poner el cuerpo” que significa sostener en la palabra su ya hecha salida del closet implica (o mejor dicho “es producto de”) una relación dialéctica con el otro. Con “el otro” en general.

En el caso de Rodrigo y su mamá tuvieron fuera del closet esa sana relación de madre e hijo en donde la sexualidad no heteronormativa estaba reconocida. El gran proceso, supongo no poco costoso ni doloroso, lo hizo Rodrigo, porque siempre es el sujeto que busca liberarse el que lo lleva a cabo; se trata de la sexualidad de alguien, y ahí ese alguien es él. Pero en este caso, su mamá, al reconocer esa liberación, también participó de la cuestión. De la forma en que sea, lo hizo.

No sabemos bien, si por cuestión paterna o por qué cuestión será; pero para Gaby S. creo que le fue más difícil que para Rodri; si esto es algo que pudiera compararse. Más arriba mencionaron la cuestión de los líderes en el deporte, también de lo distintas que eran las épocas del país en las que ella estuvo muy presente en lo público. Aún se mencionó la cuestión de los “tanos brutos” que hay en este país, en referencia a las vociferaciones homofóbicas tan nefastas y tan comunes en algunos seres todavía…

No sabemos qué hay ahí. Incluso podrían ser varias cosas juntas.
Alguna vez una profesora mía de italiano contó que en un evento de la colectividad “Marchegiana” (de Le Marche, Italia) hecho en el Teatro Colón hace más de 20 años, estuvo presente ella, Gabriela, junto a su familia, porque su apellido es procedente de esa región.

Me imagino lo engorroso de sostener una salida de closet en un ambiente tan opresivo, y a la vez tan identitario; lo cual potencia lo opresivo. Más aún, estando tan en la mira de todos; por ser quién es.

Por otro lado, también recuerdo una entrevista cortita que le hizo algún periodista a mi amada Ma. Elena Walsh, cuando estaba ya muy enferma. Le preguntó directamente porqué nunca salió públicamente del closet, a raiz de una novela que había escrito hacía no tantos años (Fantasmas en el Parque) en el que la protagonista, en primera persona, le cuenta a un interlocutor -ambos sentados en un banco del Pque. Las Heras- que Sara es su amor, su compañera y su amiga.

María Elena, la real, le respondió al periodista que sí, lo hizo; que había salido del closet, de alguna manera, al publicar esa obra.

Poco tiempo después, moría bajo el cuidado personal de su sobrina, la sobrina de Sara. Estamos hablando, para los que no lo sepan, de Sara Facio.
Lo que Ma. Elena resaltó acerca de esto, en la entrevista, fue que “si hubiera sido varón, seguramente hubiera podido hablar del tema con más soltura. Porque los tipos suelen tener menos drama con estas cosas. Pero bueno…”.
Yo creo que, a veces, se puede salir hasta un punto. Y para salir del todo, si algunas otras fichas de la vida no se mueven, entonces no se podrá salir públicamente aún.

Esos movimientos pueden ser, entre otros, el que alguien del entorno termine entendiendo de qué se trata en verdad la vida; o que otro alguien de ese entorno ya no esté más, y se pueda uno permitir tal cosa. A veces la época ayuda, y a veces conspira. Pero mientras tanto, se es, y ya.

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES CON Leonor Silvestri