La entrevista de Paula Conde a Andrea Junta en el Clarín de hoy pone nuevamente en evidencia lo retrógrada de la posición tanto del diario como de la historiadora del arte al insistir en un un cupo femenino para mostrar arte en exposiciones. Si bien esto tenía algún sentido en la década del 70 o para ser más especifico a fines de los 60,  la pregunta de porque hay ausencia de catálogos dedicados a artistas mujeres en el Bellas Artes o porque no hay grandes maestros del arte, en general, es una pregunta que se hizo la célebre Linda Nochlin hace 50 años y Giunta repite como una cotorra, olvidandose que la discriminación a las mujeres y más específicamente la discriminación a las minorías muchas veces viene de mujeres y de miembros de esas minorías. La cuestión no es cuántos catálogos han sido dedicados a mujeres sí no cómo incorporar un discurso feminista en el más amplio sentido al arte y no en el sentido esencialista como el que plantea esta buena mujer.

La entrevista en cuestión la coloca como una de las impulsoras de la Asamblea Permanente de Trabajadores de Arte que a través de Nosotras Proponemos promovió el compromiso de práctica artística feminista de 37 puntos. Giunta piensa que se puede aprovechar esta inédita coyuntura para estudiar reservas museográficas y evitar el paternalismo extremo en el que los hombres artistas se aplauden entre ellos. El diagnostico no es malo pero la solución es pésima.

Personalmente yo creo que Giunta vive en otro planeta y esto es algo que ya se lo plantee a su ex socia Cecilia Fajardo Hill. Cuando dice que no hay mujeres en el mundo del arte, yo miro alrededor y veo muchas. La directora del Malba es mujer, la directora del Museo de Arte moderno es Mujer, la curadora de arte latinoamericano del Moma es mujer, la dueña de una de las ferias más importantes de Argentina es mujer, la directora de ArteBA es mujer y posiblemente las dueñas del  80% de las galerías de Buenos Aires son mujeres. Por qué no se dejan de romper las pelotas con que se necesitan más mujeres. Esto significa que no es una cuestión de cupo sino una cuestión de modos de pensar. No hay que poner a representantes de las minorias a que operen como miembros de la mayoria sino hacer que hombres y mujeres piensen desde una posicion minoritaria. Giunta tiene que cortarla con el su esencialismo biológico porque si esencialismo biológico hablamos qué hacemos con los transexuale, qué hacemos con los travestis. Qué hacemos con los negros, con los venezolanos inmigrantes, con los coreanos y con los miembros de la comunidad china en Argentina? Les damos cupos?  Lo vuelvo a repetir: no es cuestión de cupos sino de realmente poder repensar el lugar de las minorías en el mundo del arte y para eso no se puede atar la representación a una cuestión de si se tiene concha o pito. J A T

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