La situación de Colston y su legado esclavista en el presente inglés es bastante evidente sin embargo una figura cuyo buen nombre y honor salió manchado estos días es ni más ni menos que Winston Churchill. Su figura es interesante en este debate porque la razón por la que se lo ha elevado en apoteosis ha sido el que derrotó al símbolo del racismo universal Adolf Hitler. La identidad actual de Gran Bretaña se ha construído sobre esta creencia a partir de un juego de opuestos en los que Gran Bretaña se ve a sí misma y se presenta al mundo como liberal y tolerante frente al enemigo racista y totalitario. Sin ir más lejos, el modo en el que mi argentinidad fue referida en mis veinte años en este país no ha sido a través de las Malvinas o Maradona sino a través del pasado colaboracionista Nazi de Perón.

Sin embargo el cuestionamiento de la figura de Churchill genera algunas preguntas interesantes de formular y lo interesante del caso es que mientras muchos blancos (Piers Morgan, por ejemplo) no tiene problema alguno en apoyaa a los manifestantes que derribaron la estatua de Colston, no hacen lo mismo cuando de la figura de Winston Churchill se trata. Lo cierto es que su legado no ha podido nunca ser realmente revisado ya que  la narrativa que se ha construido entorno de su figura es la de que él solito aglutinó a la Nación y a través de los ingleses al mundo para luchar contra el Mal encarnado en los Nazis, lo que, en principio, es una exageración.

Desde una perspectiva descolonizada la cuestión es cómo equilibrar la memoria de Churchill y sacarla de esta fantasía del hereo universal. Sin ir más lejos, Churchill fue considerado racista aún en los parámetros de su época lo que significa que los manifestantes no están aplicando categorías actuales de manera retrospectiva sino que ya en su época Churchill era considerado y temido como racista. Para ser más especifico, en debates parlamentarios  de la época respecto de la politica imperial en la India hubieron planteos que ponían de manifiesto que se hacía muy difícil diferenciar la posición de Hitler respecto de los judíos con la de Churchill respecto de los hindúes. Cómo entender esto? Un ejemplo es la hambruna bengalí durante la Segunda Guerra Mundial provocada por la decisión de Churchill de desviar las cosechas y dejar a la India sin alimento no para alimentar a las tropas inglesas que tenian hambre sino para tenerlas como reserva por si faltaban.  Esto claramente planteó una jerarquía en la que se diferenciaba el valor de la vida de unos y otros. Cuando se le preguntó públicamente al respecto, no dudó en responder que poco importaba dejar morir a los hindúes porque de todas formas ‘se reproducen como conejos’. Sin ir más lejos, como Primer Ministro Churchill era odiado por los irlandeses y por las comunidades extranjeras por sus declaraciones explícitas de eugenesia y darwinismo social. Durante su vida, sus colegas conservadores jóvenes le tenían aprensión precisamente por el modo en el que planteaba sus posturas de manera racista en los debates internos del partido.

Incluso la idea de que Churchill ganó la guerra es un sinsentido ya que esta fue ganada porque los alemanes decidieron ir a Rusia así como por el modo en el que los enfrentamientos en las colonias fueron debilitando al centro tanto en el Caribe, Asia como en Persia. Esto significa que el lugar que se le da a Churchill es en realidad el de un punto de vista blanco privilegiado y supremacista que nada tiene que ver con lo que ocurrió en la realidad. Y esto pone en evidencia la negación que hay en Gran Bretaña respecto de este pasado porque uno podría decir que si bien en Estados Unidos la violencia contra negros está a flor de piel como bien lo demuestra lo acontecido hace un par de semanas,  públicamente el debate en torno a la memoria de los negros está mucho más sincerado que en Inglaterra donde está casi totalmente silenciado. Podría decirse que la diferencia radica en que tanto Estados Unidos como el Caribe son lugares en donde el racismo y el esclavismo fue exportado mientras Inglaterra fue el lugar desde el cual se exportó. Por esto, no se ve a sí misma como un lugar de consecuencias sino como uno que logró sacarse el problema de encima. Es cómodo historica y culturalmente mirar para otro lado. En otras palabras esa exportación del racismo hace que hacia adentro Inglaterra haya construido una cultura de la supuesta tolerancia que lava el pasado para evitar discutirlo. Tras lo de la estatua de Colston, Boris Johnson tuiteó que las reivindicaciones genuinas del Black Lives Matter habían sido corrompidas por las acción de ‘thugs’, una palabra que pone en evidencia la negación sistémica desde lo más elevado del poder. Esto fue dicho a poco tiempo de que el coronavirus planteará de manera patente que algunas razas son mucho más pasibles de morir en manos de este tipo de enfermedad que otras, no por la enfermedad en sí misma sino por los efectos que el racismo y la discriminación tienen sobre los cuerpos. Inglaterra no es solamente un país racista sino que es uno de los países que armaron la arquitectura del racismo universal. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA LA RENUNCIA DE DOLORES CASERES AL PREMIO ITAÚ