ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE JOSÉ

Es un verdadero poema visual el modo en que se están presentando estas revanchas históricas, y muy disfrutable la época, fuera del shock pandémico, porque abre severos cuestionamientos por vías inusitadas, en temas que arrastran siglos de exclusión, represión y demandas postergadas. La historiografía muestra muchas claves. pero todo apunta quizá al desmantelamiento de estructuturas propias del discurso de la ciudad global. Una vuelta a la vía provinciana.

Sobre Churchill, el mismo Hitler lo supo caracterizar bien en sus insultos, tuvo en su propio tiempo un par de accidentes que mostraron realmente quién era, y casi lo dejan fuera de juego. George Orwell lo definió bien, decía que era uno de varios pequeños hitleres, como mencionas acá. Hoy Inclusive Washington, que su mérito distintivo fue la gran renuncia, está al borde de caer, junto a masones estables en la historia, y personajes publicamente oscuros. Que no toquen todavía al carismático y genial de Ben Franklin.

Sobre Churchill, recuerdo un rictus frecuentemente celebrado por las juventudes en mi pueblo, que recibían la madrugada del sábado coronando alegremente la calva cima del bronce de Churchill sentado, en su larga toga senatorial, con una braga y vistiéndolo con sujetador, lo cual era hasta un presagio del buen humor y de tiempos menos agudos.

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