“Soy asmático y necesito atención especial. Acá hay personas diabéticas que no están recibiendo su medicación. Me arrepiento de haber venido porque tranquilamente podría haber hecho el aislamiento en mi casa, tengo una habitación para mí donde puedo aislarme, acá me voy a enfermar peor porque hace mucho frío. Hay personas que tienen tuberculosis y necesitan una buena atención, hay varios adultos mayores que tampoco deberían estar acá. Pedí mil veces hablar con un cargo superior, para que envíen médicos y lo único que me dijeron es que deje mis datos, que me iban a llamar, pero eso nunca ocurrió.

Cuando el test de Covid que me hice en la cancha de San Lorenzo me dio positivo llamé a mi obra social que es OSPIV pero como no se hicieron cargo de nada, el viernes el Gobierno de la Ciudad me trasladó al Centro de Aislamiento de Costa Salguero. Hace seis días que estoy acá, la gota que rebalsó el vaso no fue el robo de celulares, sino que acá no hay ni médicos, ni enfermeros, solo hay personal de limpieza, coordinadores de comida y de ducha.

Hay mucha gente que se hizo el hisopado y la mandaron acá antes de tener el resultado, no saben aun si están contagiados, la mayoría de esas personas estaban en paradores y las tratan como si fueran todas casos positivos. Un señor me contó que está esperando su resultado y me decía que por más que le dé negativo, estando acá se contagia seguro. Es una situación muy desesperante.”

El que habla es Luis, vive en Flores, tiene 44 años y es una de las 200 personas que se encuentran alojadas en el Centro de Aislamiento de Costa Salguero inaugurado por el jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, el 27 de mayo. El lugar fue noticia el lunes pasado debido a una pelea por el robo de celulares pero los medios no hicieron referencias a las malas condiciones en las que se encuentran las personas contagiadas.

Otro de los hombres aislados allí -prefiere reservar su identidad- cuenta cómo llegó al centros hace siete días: “Me llamaron del Ministerio de Desarrollo Social porque estuve en contacto estrecho con una persona contagiada, me hice el test en una escuela de Villa Lugano cerca de mi casa. Fui temprano, había una fila de cien personas. Me hicieron el hisopado y estuve desde la mañana hasta las 12 de la noche en un aula con 20 personas más esperando mi resultado.

Ahí van todos los casos sospechosos de Covid, por lo tanto, una persona que sale negativa se puede contagiar ahí mismo, no hay distanciamiento. Sé que ese día había muchos policías de la Comisaría 48 haciendo la fila para el test pero ellos pudieron retirarse tranquilamente, no los dejaron encerrados en un aula como a nosotros. Cuando me dio positivo me trasladaron en un micro al centro, aunque vivo solo, tranquilamente podría haber hecho el aislamiento en mi casa, porque no tengo síntomas, me siento bien. No sabemos cuál es el criterio para mandar a la gente acá. Entre los contagiados hay médicos, personas con obra social y gente de barrios vulnerables.

Nos dan una muda de ropa interior por día y un ambo, el problema es que no tengo abrigo porque cuando ingresamos tenemos que dejar nuestra ropa. Hace mucho frío, hay aire acondicionado pero no alcanza porque esto es un galpón enorme, nos dieron una frazada que la estiras y de tan finita que es se parte al medio. Hoy por ejemplo no nos pudimos bañar porque están arreglando los baños, hace días estamos reclamando porque no hay agua caliente. Si te bañas en el primer turno a las siete de la mañana sale caliente, pero como el lugar está colapsado, a las horas ya está fría.”

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EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES CON DOLORES DE ARGENTINA Y SU RENUNCIA AL JURADO DEL PREMIO ITAU FRENTE A LA DECISIÓN DE ESTE BANCO DE NO ACTUALIZAR EL VALOR DE LOS PREMIOS AUN EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS