ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE FABIO

Corría el año 1996, yo tenía veintitantos años y me había mudado a Remedios de Escalada. Era una vuelta en realidad, ya que había nacido allí y vivido hasta los catorce. Pero aprovechando una casa familiar vacía, y con muchas ganas de vivir solo, me fui para allá. Esto coincidió con mi salida definitiva del closet, que me costó mucho pero al final se dio. Mi principal medio de transporte fue, claro, el tren, para ir a trabajar y para salir, verme con mis amigos en Capital, etc. Pronto me di cuenta: La Estación Escalada era un centro de yire muy importante. No dejaba de sorprenderme.

La primera vez, cruzando el túnel desde un andén a otro, me crucé con un chico y nos miramos. Nos paramos a hablar y lo primero que me dijo fue un comentario sobre “EL Lugar”. Le pregunté qué era eso, me dijo que era una construcción propia de la estación distante solo unos metros del edificio principal. Ah, claro. Ahí iban a coger. Yo disponía de la casa de mis abuelos a unas cuadras y nunca curtí baños, así que fuimos a casa. Y así sucedió con otros flacos que conocí en la estación. A veces, hablando, me contaban que venían de no tan cerca. Se había corrido la bola. Todavía era una época en donde el que no estaba interesado, no se daba cuenta. La pobreza no se había generalizado tanto. Lo marginal existía pero se manifestaba distinto.

Hasta que se empezaron a cometer “excesos” que sí hicieron que la gente se alerte y eventualmente aparezca la luz característica de la policía. Lo que yo recuerdo, una maricona en el andén cantando “Martha, soy la número uno, Martha, cuando puede te sacudo ♫♪, aclarando “yo soy Martha”. Fue el principio del fin. Pronto Escalada se había casi totalmente normalizado.

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES CON DOLORES DE ARGENTINA Y SU RENUNCIA AL JURADO DEL PREMIO ITAU FRENTE A LA DECISIÓN DE ESTE BANCO DE NO ACTUALIZAR EL VALOR DE LOS PREMIOS AUN EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS