Uno de los monumentos más reconocibles del mundo está siendo objeto de controversia desde que Donald Trump decidiera organizar el acto del 4 de julio en el Mount Rushmore en South Dakota. La Nación Sioux cuya reserve es vecina del monumento le está pidiendo al gobierno de los Estados Unidos que tome las medidas para trasladar al monumento de su lugar actual en el parque nacional a otro lugar. Esto coloca a Cristina Kirchner en la vanguardia de ese tipo de alteraciones de monumentos tras que decidiera trasladar el monumento a Colón a la Costanera con más que relativo éxito.

En el caso del monumento del Monte Rushmore, los jefes indígenas le propusieron el gobierno moverlo sin costo alguno para el Estado y la razón de semejante pedido es que el escultor Gutzom Borglum quien en 1941 esculpió las caras de cuatro presidentes en las Mount Hills era un miembro de Klu Klux Klan. Para peor, esa zona es considerada por los Omaha, Sioux y Cheyennes como un lugar sagrado.

En el lugar han habido muchas protestas argumentando que el gobierno norteamericano descró las Black Hills a pesar de que en el tratado de 1868 mediante el cual se otorga a las naciones tribales el derecho sobre la tierra se instaló el monumento casi como una advertencia de que el derecho otorgado es limitado. Demás está decir que el monumento recibe más de 2 millones de visitas por año.

Por eso en este contexto de protestas respecto anti-racistas y anti-coloniales la decisión de Trump de organizar el acto del 4 de julio allí es imprudente y ha sido leída por los líderes indígenas como una provocación. El tema es que los monumentos cívicos fueron casi en su totalidad erigidos en epocas colonials por lo que abrir este debate en terminos generalistas no llevará a otra cosa que pedir que se derriben todos lo que no tiene mayor sentido. Por esto, una politica cultural prudente seria la de desviar la atencion de ellos en lugar de atraerla, algo que Trump está hacienda.

Por eso empezaron a aparecer posiciones que reaccionan contra el avance de estas pedidos de-colonizantes. Sir ir más lejos, la semana pasada, el representante de Dakota del Sur Dustin Johnson propuso una ley de protección del Mount Rushmore que prohíbe el uso de fondos públicos para alterar o remover monumentos que incluyan las figuras de presidentes como George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln. Desde ya esto traza una línea como límite a las exigencias de las últimas semanas que en Estados Unidos han estado más vinculadas con la representación de líderes Confederados asociados con el racismo del Sur de Estados Unidos. Sin embargo, en el caso de los pueblos originarios y el Monte Rushmore lo que se estaría cuestionando ya no son las figuras representadas si no las preferencias ideologicas del escultor lo que lleva toda esta cuestión a un nivel de estupidez soberana en donde lo más probable es que nadie que haya estado demasiado activo en la vida pública en el siglo XIX pueda quedar libre de pecado lo que implicaría deshacer todo el patrimonio de monumentos publicos por lo menos hasta la llegada de Colón. J A T