ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE L’ARNACOEUR

Cuando a principios de mis 20’s me mudé a Buenos Aires desde La Plata, los fines de semana me tomaba el Río de la Plata que me dejaba en Retiro o Constitución. Hasta ese momento, supuestamente, no era gay. Pero un domingo a la noche entré al baño en Constitución (en esa época era más seguro) y, cuando vi todo lo que estaba pasando, me di cuenta que los baños de las estaciones de trenes eran diversión asegurada. Cuando el bondi estaba entrando ya en Buenos Aires la adrenalina me subía a niveles como nunca más sentí (no hice ni hago estimulantes). Durante unos 3 años, cada domingo me clavaba 3 o 4 pajas – incluso me hice algunos amigos que, veinte años después, aún conservo. De todas formas, creo que eso era un desenfreno y que la gente straight no tenía por qué ir a un mingitorio lleno de leche, aunque si volviera el tiempo atrás, probablemente lo volvería a hacer. Mea Culpa.

MI COMENTARIO: Los heterosexuales tenían todo el resto de la ciudad para ellos.