Realmente no entiendo como la esposa de un intendente del Conurbano que, ademas, viene de alcanzar notoriedad adicional por contagiarse de Coronavirus tiene la necesidad de mostrar el hilo metiendosele en la raya del culo y acariciandole el ano. Desde ya, no estoy pidiendo respeto por las buenas maneras y las costumbre exigiendo que se convierta en un paradigma de la mujer como reproductoria social monogamica sino que deje de usar la plataforma que le da su visibilidad para reducir a la mujer a un objeto penetrable dedicandose cada minuto de su vida a acicalarse para que el macho la encuentre apetecible para seguir penetrandola.

Desde ya, toda esta sobreactuacion habla de dos cosas. En primer lugar, su miedo a la vejez con lo que esto conlleva para alguien con su falta de preparacion intelectual y total dependencia al marketineo de su cuerpo. En segundo lugar me parece que hace rato nadie se la está cogiendo en casa.