Carlos Menem, convaleciente, a sus 90 años y por qué no decirlo al borde de la muerte, se prepara para casarse nuevamente con quien queremos entender ha sido el amor de su vida Zulema Yoma. La relación entre Carlos Menem y su ex mujer, actual prometida, próxima esposa e immediatamente despues viuda ocurre en el contexto de la campaña de su hija Zulemita por transformar alquímicamente el pasado turbio de su padre en un presente de viejito lindo de las praderas en donde la memoria de la corrupción. es transformada en un paso de yoga de una cincuentona excedida en proteínas.

La relación entre Carlos y Zulema viene de larga data ya que se conocieron en Siria en 1964 y se casaron en La Rioja teniendo a Zulema María Eva en 1970 y a Carlos quien murió al caer el helicóptero en el que viajaba en 1995 posiblemente como una de las venganzas contra su padre por no haber dado las retribuciones correspondientes tras ciertos aportes sirios a su campaña. Luego se separaron en 1976 cuando Menem depuesto como gobernador riojano fue encarcelado por los militares. En su tapa en las Lomitas, Formosa, bajo libertad vigilada conoció a Martha Meza quien fue madre de su hijo Carlos Nair de quien todos somos fans.

Con la democracia Menem volvió la gobernación y luego a la presidencia tras apresurar la salida de Raúl Alfonsín. Fue en el primer año de gobierno cuando de un día para el otro Zulema Yoma se encontró con todas sus pertenencia en la puerta de la Residencia de Olivos haciendo evidente dicha separación como tragedia griega escenificada frent a toda la sociedad. Poco después estallaba el Yomagate el escándalo en el cual, Amira, hermana de Zulema y encargada del ceremonial de la Presidencia fue acusada de ser parte de una red de lavado de dólares del narcotráfico. La situación era turbia primero por el timing ya que esto ocurría después de haber expulsado a su ex mujer y, a decir verdad, el lugar de Amira como jefa del ceremonial, en si mismo, no era lo suficientemente estrategico como para comandar semejante red. En esa ocasión Zulema tomó partido por su hermana. Ambos se volverían encontrar en marzo de 1995 cuando otra vendetta se llevaba a su hijo Carlos y recordemos que Yoma siempre sostuvo la hipótesis de un atentado a la que Ménem suscribiría años más tarde. Pero mientras la ex primera dama no se volvería casar Menem intentó usar al amor nuevamente para generar noticia en el 2001 casandose con la ex Miss Universo Chilena Cecilia Bolocco y esto fue tres semanas antes de ser detenido por la causa de contrabando de armas al Ecuador y Croacia que ya tenía bajo arresto a un hermano de Zulema, Emir Yoma. Es decir, si alguien de la familia Menem o Yoma te da la mano, contate los dedos.

Hoy es Mauricio D’Alessandro, el padre abogado de la joven curadora acomodada por su madre embajadora Argentina en el Reino Unido y actualmente, si no me equivoco en Rusia, quien sale como portavoz del amor que la ex pareja presidencial supuestamente se tienen: ‘Es un acto formal de casamiento con funcionario público con las restricciones que tiene hoy el sistema. Es una decisión de amor. Acá no hay ningún interés económico de gente que no lo necesita’.

 

Creo que estas palabras son clave: en primer lugar, el que ‘esta gente no necesita el interés económico’ siendo los involucrados personas que durante su vida sólo trabajaron en el estado (en realidad, uno solo trabajó) habla mucho de nuestro país. La naturalización de la corrupción que hace D’Allesandro viene también de la mano de la estrategia de Zulemita de vincular el blanqueamiento de la corrupción mediante una idea del amor como fabula que todo lo hace olvidar. El Narcoamor. Y es en este punto que me gustaría recordar que fue Carlos Menem el presidente de los indultos. Fue tambien él quien abrió el país a otro tipo de ficción en forma de fiesta consumista que en la Argentina ocupó el rol de liberar un poco de energía frente a la angustia de la desaparicion de 30 mil argentinos, la llegada del SIDA y la posterior hiperinflacion. Sin embargo, el hacerlo a ese costo lo transformó en un pésimo lider que en vez de permitir al país curar sus heridas, las postergó abriendo otras aún más profundas. Dicho de otra manera, si Carlos Menem fue presidente de algo fue president del olvido y Zulemita es su fiel heredera al tratar de transformer sus post en Instagram haciendo yoga en actos voluntaristas de limpieza del pasado. J A T