ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE PERFIL

El aligeramiento de la cuarentena puede afectar positivamente la sucesión de la herencia de Bartolomé Mitre. Una situación que agilizaría muchas de las cuestiones a resolver las complicaciones públicas surgidas entre los seis herederos: cinco hijos y la última esposa del fallecido exdirector del diario La Nación. Desde que en abril último se abrió el trámite de sucesorio con el testamento aprobado, las reuniones de los abogados se hacían por zoom con las complicaciones lógicas de esa modalidad. Los herederos de Mitre se dividieron en tres bloques, con sus respectivos abogados, dada la complejidad que afloró entre ellos.

Uno de los bloques lo forman Dolores (49), Rosario (48) y Bartolo (47). Ellos son hijos del primer matrimonio de Mitre con Dolores Gonzalez Alzaga. Rosario y Bartolo (h) son de muy bajo perfil, nunca se sumaron a nada relacionado con los medios ni el propio diario. En algunos torneos de polo más amateur en los que participó alguna vez Bartolo (h), se movió con discreción. Está casado y tiene un hijo que siguiendo la tradición familiar, también se llaman desde su padre hasta su tatarabuelo. Rosario Mitre por su parte sigue la misma línea de “sobriedad mediática”. Usa redes de manera errática y siempre con cuestiones más familiares, relajada y sin ampulosidad. Está casada y tiene dos hijos, y a diferencia de sus hermanos no bautizó con nombres de antepasados primarios.

Por su parte, Dolores —también llamada Dolorica— es de los tres Mitre González Alzaga quien tiene una postura más activa. Y la única con un espacio en Grupo La Nación, en un área de marketing focalizada a las revistas. No está en la redacción propiamente dicha de los títulos que publica pero sí, entre otras cosas, es como una relacionista pública. Dolores usa las redes para publicitar las tapas y notas. También, sobre todo Twitter, para transparentar su postura partidaria: fan de Elisa Carrió con quien tiene amistad, y de Macri. Tiene dos hijos de su primer matrimonio con Francisco Conti, quien a su vez ya tenía una hija, Geraldine Conti, hermana menor de Nicole Neumann. Ahora Dolores está en pareja con un integrante del grupo.

El otro bloque en esta cuestión de la herencia de Bartolomé Mitre, está Esmeralda, la hija que el empresario tuvo con Blanca Isabel Alvarez de Toledo. Quien a su vez fue mujer del pintor Nicolás García Uriburu —con quien tuvo una hija—, también fue modelo, y por un tiempo diseñadora de modas, y fundadora de un espacio cultural Academia del Sur. Esmeralda creció en un ambiente con muchos artistas en su casa. Es de las Mitre la de más alto perfil mediático, incluso previo a su matrimonio con Darío Lopérfido, de quien se separó en 2018. Hizo teatro off, también en calle Corrientes —estuvo en “Incendios”, la ultima pieza teatral que dirigió Sergio Renán—; astilló cualquier prejuicio e ingresó al “Bailando por un sueño”, y este 2020 se sumó al “Cantando…” que comienza el lunes 27 de julio. Y es Esmeralda quien destapó las diferencias familiares por la herencia de Bartolomé Mitre.

Finalmente, en el tercer bloque están la viuda, Nequi Galotti y su hijo Santos Mitre. La historia ubica el inicio de la pareja con Bartolomé Mitre en un verano en Punta del Este, en 1992. Ella, ex modelo de 32 años, con dos hijos de su matrimonio con Luis Rusconi; él, de 52 años, con cuatro hijos y casado con su segunda esposa. Flechazo y separaciones simultáneas. Y para Mitre, un muy difícil juicio de divorcio de casi un año. Igualmente, una vez solucionado eso, el casamiento con Galotti se haría recién en 2001 y al poco tiempo llegaría Santos. Aunque eran épocas donde la vida privada de ciertos personajes se preservaba por motivos varios en los medios, hay muchas historias acerca de que el ingreso y aceptación de Galotti a “la familia” no fue fácil. Y si hubieron pronósticos, todos fallaron: estuvieron juntos 28 años. En el presente, sin Bartolomé Mitre en vida, un testamento y la sucesión, ubica a los tres bloques en una “mesa virtual” de negociación que, por ahora, es solamente para los abogados de las tres partes. Y como se plantea el escenario, los trámites sucesorios parecen ir para largo. Y como dicen algunos leguleyos ante una sucesión complicada: “No hay que buscar la perfección sino la rapidez, porque cuando un sucesión se extiende por demás, los únicos que ganan son los abogados”.