ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE LABRIEGO

Una idea muy yankee: hacer, hacer, hacer, que haya una ganancia, un trabajo, un jefe que manda, un perrito empleado, etc. Un espanto deprimente.

Amalita Fortabat no “hacía”, era.

Sacaba los morlacos y se montó una colección fabulosa -más allá de lo opinable-. A los artistas que quería les compraba. Dejaba sangre y millones.

Cuando se murió sacó otros millones y se hizo un museo de la puta madre para su legado, que es maravilloso.

Una genia, en medio de estos tilingos mezquinos y mediocres.