ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE JOHANN HOFZINSER

El gran problema del feminismo argentino es su discurso homogenizador, principalmente la bajada de línea de Luciana Peker en Infobae (que cada vez Thelma Fardin se manda un moco, sale a defenderla y justificarla) y de Mariana Carbajal en Página 12. Ellas dos creen que tienen el monopolio del feminismo y lo que dicen ellas es indiscutible e indebatible y que cualquier voz disonante es un ataque al movimiento en vez de otro aporte o una visión distinta (como pasó con Rita Segato).

Debido a ese monopolio ideológico el pensamiento es cero crítico y verticalista. Lo que dicen ellas está bien y las personas que disienten son “antifeministas” o “machirulos”. El femenismo argentino es, entonces, un movimiento y no un colectivo compuesto por diversas ideologías en pos de un bien común.