Cuando West en South Carolina se paró frente a la bandera de Estados Unidos vestido con cierta parafernarlia militar y el numero 2020 afeitado en su cabeza dijo a la audiencia que Dios había salvado a su bebé y que desde entonces tenía relación directa con él. Poco dijo de proyectos y programas políticos. Sin embargo lo que quedó en claro fue que su mensaje era profundamente cristiano. A pesar de que su lanzamiento a la carrera presidencial parece serio, su campaña parece comprometida porque llega tarde al registro de su candidatura en varios estados clave.

A primera vista la candidatura suena como un delirio o, tal vez, un intento de usar la controversia para conseguir publicidad pero su cercanía a Trump hace pensar que esto pueda ser parte de una estrategia alternativa. En una entrevista radial que dió a la revista Forbes, sin embargo, West menciona constantemente la palabra ‘Dios’. En medio de esta entrevista dice algo como que las clínicas de aborto fueron plantadas por ‘white supremacists’ para hacer un trabajo eugenetico. Esto que, a primera vista parece un delirio, debe insertarse en una larga tradición negra de desconfianza del sistema oficial de salud como operando contra esas minorías o que fueron usados como conejillos de Indias por el Estado sin consultarlos. De ahí, salieron algunas teorías conspirativas que plantean que el aborto es en realidad un programa racista de genocidio de la comunidad negra. Su compañera de formula es Michelle Tidball quien se presenta como una ‘life coach’ cristiana y circula por ciertas elites Hollywoodenses trabajando, por ejemplo, con Justin Bieber.

West como Obama viene del Sur de Chicago, un area de clase media negra. Su madre era una profesora universitaria con la que siempre tuvo una relación muy estrecha y ella siempre insistió en que su hijo fuera parte de la Christ Universal Temple que es una mezcla de evangelismo con New Thought. El New Thought es una corriente que se desprende del New Age y tuvo a Louise Hays como una de sus máximas exponentes planteando que la mente puede dominar a la materia y que los malos pensamientos son los orígenes, por ejemplo, del cancer. Para ellos, la fe es un modo de trascendencia de la materia en la que no se renuncia a ella sino que fundamentalmente se la pueda modificar.

Cuando Kanye lanzó ‘Jesus Hopes’, la comunidad negra tuvo por primera vez una canción de Rap para ser cantada en las iglesias uniendo dos tradiciones que, hasta ese momento, habían quedado desvinculadas: el rap y el gospel. Ese album (‘The College Dropout’) le valen varios Grammys y luego de eso hizo música que poco tuvo que ver con la fe para en 2020 volver on ‘Washed Blood’ donde la idea de que todos somos perdonados a traves de Dios se transforma en el mensaje. El trasfondo de su cosmovisión fue que Estados Unidos es el jardín del Eden y el pecado original en ese paraíso que fue la esclavitud. Su música se presenta como una suerte de redención de ese pecado original confrontando a las nuevas generaciones con esa realidad.

Pero el año pasado, Kanye pasó de simplemente hacer música a directamente predicar en servicios que tienen lugar todos los sábados a la mañana para un grupo de celebrities en Calabazas, California. Esto comienza localmente y de ahí se desarrolla en una serie de eventos entre los cuales tenemos su presentación en el karaokee de Jeremy Corden en un avión y con un coro gospel. Desde ahi, se transforma en un coro itinerante haciendo servicios que para sus criticos son un intento de capitalizar el modo en el que, en Estados Unidos, el cristianismo y el capitalismo se han transformado en otro modo de hacer dinero.

Todo esto tiene que ser entendido en el contexto de lo que el hip hop ha venido significando en termino de afirmación identitaria de la comunidad negra a traves de la música. Tanto Jay Z como muchos otros se han identificado explícitamente con Jesus a partir del sufrimiento de su raza pero tambien de su éxito individual. Esto toca un nervio muy concreto en el protestantismo norteamericano para el que cierto nivel de éxito da lugar a nociones de ser ‘el elegido’.

Su cercanía a Trump dejó, en un principio, a muchos confundidos. Sin embargo, cuando dijo que Trump guía con la biblia en la mano, no quedó demasiado claro qué quiso decir ya que las medidas de Trump nunca obedecieron específicamente a las necesidades de la iglesia evangélica al punto que en varias ocasiones estos pidieron su renuncia. Es mas, cuando Trump invoca al Cristianismo muchas veces esa invocación parece tener más un componente racial que religioso. De algún modo, su decisión de lanzarse a la presidencia pone un fin a ese apoyo pero tambien apunta a poner en cuestión la naturalizada relación entre el Partido Demócrata y la raza negra que muchos ven como racista y hasta maltrato para esa comunidad.

A pesar de no haber llegado a tiempo a registrarse en varios distritos, él dice que su lanzamiento a la presidencia es serio. Lo que llevo a Trump a la presidencia es la imagen de un hombre blanco reclamando lo que le habían quitado. Este no es el caso de Kanye quien queda encerrado en una serie de identidades muy limitadas que no terminan de identificar al ciudadano común. J A T