ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE ABUR CALIBUR

Los argentinos, me incluyo claro, tendemos morbosamente al exceso de verbosidad, de palabras, de análisis mental para tratar de dar un orden al caos, más que evidente en el que vivimos. Todo deviene esencialismo, binarismo fanático, conmigo o sinmigo sería la perfecta síntesis del ser argentino, proclamada por el analfabeto, el idiota, el ser carente de sentido… Herminio Iglesias. Y da en la tecla con una justeza formidable.

Y creo que en ciertos momentos de la vida, los que nos llevan al límite del ser, las palabras pierden completamente su fuerza, su razón de ser, no dicen ya más nada. Por eso nuestros comentarios se vuelven irrelevantes, soberbios o desconsiderados

En esos momentos sólo queda el silencio, el silencio de los gestos, la prevalencia de otros sentidos, una mirada, tomar una mano, una caricia, el mismo instinto de supervivencia anida aquí, expulsado de toda racionalidad posible.

Y las palabras….la única palabra que se puede experimentar en semejantes momentos es la palabra poética, una palabra que en su ritmo, su música, su capacidad metafórica logra expugnar el sentido racional, mental de las cosas, sus certezas y convicciones exhortándonos a una “visión” más plena, mas totalizadora y más vacía a la vez, más receptiva que activa. Como bien decía Alejandra Pizarnik, “la rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos”. Ir hacia fuera, abrirse a la otredad, salir del narcisismo apabullante que nos domina

de hecho el arte tiene mucho que ver con todo esto…por algo estamos hablando de esto en un blog que ama más al arte que a las personas, porque es el arte el que puede salvar a las personas y no viceversa….

saludos Rodrigo!