ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE DELMA

Esta Cuarentena, además de aburrirnos, está visibilizando con más crudeza las miserias más tremendas de nuestra “perfumada colonia artística” (frase vintage, si las hay). No me refiero a las víctimas (que no tendrían más culpa que la de dejarse manipular por su maquiavélico entorno), sino a quienes las exponen sin ninguna consideración!

La televisión suelta al foso de los leones a gente que si alguna vez tuvo un talento, éste va siendo reemplazado por LA VIDA, LOS AÑOS, LOS KILOS o, lo más triste: la enfermedad mental…

Al principio, parecía no ser intencional, y a lo mejor era así. Pero a esta altura, no puedo creer que NADIE alerte a las distintas producciones, del delicado estado de Salud Mental de algunes de sus protagonistas. Es más, les llevan para exponerles y lucrar con él…

De esa forma, hay casos más leves, o que pasan más desapercibidos y hasta caen simpáticos, como la bella K., que pasa sólo por despistada, porque es linda. Eso la “protege” y se le perdona todo. Entran en este grupo, varias modelitos que a fuer de ser simpáticas y hermosas, se mantiene en el medio, vaya a saber con cuánto esfuerzo, pero seguramente no es poco.

La Dislexia, el Déficit de Atención con y sin Hiperactividad, el Trastorno Límite de Personalidad, la Impulsividad, las Adicciones, la Inestabilidad Emocional, el Bajo Coeficiente Intelectual, y otras tantas categorías diagnósticas, hacen estragos entre las bellas, que mientras son jóvenes y delgadas, tienen pantalla, fama y admiradores. Para saber qué pasa cuando estas “virtudes” desaparecen, basta verlas mendigando un bolo, inventando escándalos, embarazándose a los 5 minutos de conocer “al candidato” (y después, peregrinando por los programas, denunciando al abandónico), o vendiendo empanadas a domicilio…

Mientras aumenta la gravedad de los cuadros mentales, vemos más lastimosos acting outs de figuras que fueron respetadas al comienzo de su carrera en los medios. A medida que se sienten aceptadas y admiradas, aumenta también su tiempo de exposición en la pantalla, entonces los episodios de la enfermedad son cada vez más patéticos y dolorosos.

No hace falta nombrarlas, (me refiero en femenino, porque generalmente los hombres del medio, con estos problemas, tienen papeles de más bajo perfil, como panelistas, bailarines o representantes por ejemplo, CON GRANDES EXCEPCIONES).

En la cúspide, por cantidad, están los y las PSICÓPATAS!

Acá la lista es interminable. Por ejemplo, la encabeza una señora que hace de esta patología su Modus Operandi Artístico. Ha armado historias tan bizarras y hasta policiales, amparada en la impunidad que le da su trayectoria y las características propias de este cuadro. Muchas productoras creyeron usarla para mantener el rating, sin percatarse de que en realidad, estaban siendo usadas por ella, inventando situaciones increíblemente desagradables, que la mayoría compró sin hesitar. Por suerte para la audiencia (y para ella), la tolerancia del público disminuye, a la vez que va siendo reemplazada por otras personalidades más jóvenes y/o más enfermas. (*)

Cuando la patología se agrava, como en el caso de la Psicosis, la Figura en cuestión les sirve poco tiempo a los programas carroñeros, (casi siempre al límite lo pone algún episodio donde interviene la Justicia). Después de revolver las miserias sin una pizca de respeto en dos o tres capítulos, la dejan librada a su suerte, que en general, es muy poca…

Insisto en que no hace falta nombrar a nadie. Mientras se lee, se van asociando automáticamente las imágenes… También habrá quienes recién se dan cuenta de que no todo lo que parece joda, es joda, en esos programas mediocres y de que, mientras el público se divierte con la ridiculización de un personaje, detrás de ese personaje hay alguien que está sufriendo.

Abrazo.

(*) No es M.C., aunque le pisa los talones.