ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE ZARATHUSTRA

La verdad es que tal como está pensado el mundo, los introvertidos la pasamos mal. Siempre somos los peligrosos, los que “no se sabe lo que pensamos” y es un desafío extra vivir así, se te cierran siempre relaciones y espacios.

En mi caso, fue difícil en los varios lugares donde me tocó desarrollarme, pero llegó al paroxismo en Argentina, donde existe una cultura muy amigocéntrica que (al menos en el caso de los hombres) considera un disvalor tener pocos amigos y valora positivamente al tipo “amiguero”, entrador, que “se hace amigo hasta de las piedras”,que que tiene 9 grupos de amigos, que por eso se supone que tiene más vivencias y es el piola y el líder.

Esto como introvertido te genera una presión real, porque uno necesita siempre vincularse con las personas correctas (por ejemplo en el campo laboral) y tenes que hacer un trabajo extra para que a pesar de ser el raro y el que “no se sabe lo que piensa” (como si los extrovertidos no se guardaran cosas para sí) te vean como una persona funcional y que puede manejar grupos.