ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE SABATEZ

Esta pandemia dejó en evidencia muchas problemáticas que ya existían, pero que no se veían, o no se querían ver. Lo que Rodrigo menciona sobre la falta de coordinación y esfuerzo conjunto entre naciones es un ejemplo, y ahora que estamos en “la carrera por la vacuna” se hará más evidente: competencia, intereses, búsqueda de gloria y negocio particular. Otros ejemplos de problemas preexistentes son la privacidad y uso de datos personales en internet, la avidez estatal y empresarial de tener el control y el conocimiento de la geolocalización de los individuos, la alta tasa de aburrimiento y pelotudez que hay en redes sociales, y que si no tenes acceso a internet no existis ni existirás dentro del campo laboral, ni educativo.

El caso de la “educación” es, me parece, el más importante, porque de alguna forma explica cómo es que, en un país como Argentina, el Estado “hizo todo lo que pudo” restringiendo la circulación de los grandes centros urbanos, y aún así los casos crecen. Eso es, básicamente, el arrastre histórico de desinformación sobre higiene, cuidado personal, cuidado de un otrx, planificación social, autosustentabilidad. Cuando veo gente que usa el barbijo sin taparse la nariz, me imagino que no deben saber lavarse el culo. Cuando llenan un chango de supermercado con papel higiénico y rollos de cocina como si no hubiese un mañana, pienso en la falta de empatía y egoísmo.

Eso es educación social, que siempre fue delegada en la institución-escuela, en el sistema educativo formal obligatorio que, hoy, funciona a medias. El acceso al sistema educativo hoy es obligatorio por ley, pero para acceder necesitas tecnología e internet, que no califican para derecho universal. Contradictorio.

No me quiero ir por las ramas. A lo que iba es: nunca se educó con conciencia (al menos no desde el sistema educativo formal obligatorio) acerca de higiene, respeto y comportamiento social. Y si lo hicieron, lo olvidamos… en parte porque se desdibuja con el tiempo, en parte porque si miras alrededor y ves gente haciendo cualquiera, ya ni te esforzas… y relajas.
Ese relajo es el ascenso de casos.
El relajo es el de delegar la educación en la escuela, la salud en el Estado, la responsabilidad en lxs demás.
Y así, no solo no habrá jamás un esfuerzo conjunto entre naciones, sino entre sociedad pequeña.
Paradójicamente, creo que el mejor esfuerzo conjunto es el del cuidado individual. Si por separado supiesemos cuidarnos, sería distinto. Pero falta amor propio en Argentina.

Y hay que decirlo: los casos en Argentina ascienden porque la gente circula. Y la gente circula porque no hay controles. Se puede cruzar la General Paz, es decir, cruzar provincias/jurisdicciones, en auto, bicicleta, moto, transporte público o a pie, sin ningún control ni permiso. Cada vez me entero de más casos así. Eso es, básica y lógicamente, porque la policía no trabaja. Nunca lo hizo, y no tiene por qué hacerlo ahora.

Conclusión: la cuarentena es mediática. Existe en el discurso y en la ley. Pero el discurso es uno de tantos en la era de la posverdad, y la ley es un librito de consulta, que sabemos puede respetarse o no (depende qué poder tengas). El AMBA está estallado de gente boludeando, y los contagios suben porque no sabemos cómo se manejan o de dónde provienen los números de la estadística, y la gente históricamente no sabe limpiarse bien el culo ni la nariz. Entonces…