ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE MARTIN G

Leo con estupor que, el sábado pasado, en el programa Los 7 Locos que se emite por la TV Pública, la presidenta del Fondo de las Artes se refirió a los poetas argentinos como “Los poetas se quejaron porque están acostumbrados a que el Fondo es una especie de proveedor permanente” Básicamente se dirigió a los poetas como planeros o vividores del Estado, en el marco de una queja que expresaron estos últimos por quedar afectados en el clásico concurso de letras de la institución lanzado el pasado 30 de julio.

Diferentes autores se manifestaron en contra de que el certamen de Letras 2020 del FNA se haya volcado a la ciencia ficción, lo fantástico y el terror, un concurso con tres géneros a la medida de la flamante directora de letras del Fondo de las Artes, la escritora Mariana Enríquez y que se da en un momento excepcional y crítico de la cultura en general y del campo de la letras en particular. Provocación, falta de sensibilidad o incapacidad absoluta? Mínimo una falta de timing colosal para cambiar las reglas de juego de un concurso para cerrarse en tres géneros y afectar al resto en un momento tan crítico para el mundo literario.

Vale decir que las palabras utilizadas por Diana Saiegh para referirse a los poetas, son las clásicas y repudiables expresiones que se suelen utilizar para denigrar las políticas públicas destinadas a atender las demandas de la economía popular, de los más postergados.

Con más de 500 firmas de acompañamiento, el colectivo de poetas se dirigió el Ministro de Cultura Tristán Bauer repudiando los dichos de Saiegh. No hay razones y la pandemia no justifica bajo ningún punto de vista tamaño agravio por parte de Saiegh.

A quienes venimos luchando porque el Fondo de las Artes concrete en tiempo y forma el pago de los beneficios otorgados no nos sorprende. Somos testigos del mal trato y ninguneo permanente toda vez que solicitamos saber en qué instancia se encuentran nuestros reclamos. Durante el presente año y al margen de las vicisitudes que trajo aparejada la pandemia, hemos sido testigos privilegiados de un deterioro notable de la institución con demasiadas falencias tanto para el cobro de los beneficios así como también para la inscripción a los distintos programas.
Toda vez que hemos intentado obtener información sobre nuestros reclamos, los administrativos del Organismo se negaron a brindar información porque, al parecer, la señora Saiegh habría intimado al personal con iniciar sumarios a quienes brindasen información sobre los programas institucionales. Esto es de una gravedad alarmante. Demás está decir que entendemos el miedo de quienes, ante una amenaza así, privilegian conservar su trabajo, pero la información ha de ser pública.

Por todas estas razones, que son más que suficientes, no entendemos cómo el Ministro de la Cultura de la Nación, Tristán Bauer sostiene a Saiegh y todo el equipo de incompetentes en sus puestos de trabajo cuando han dado sobradas muestras de no estar a la altura de las circunstancias que demanda la gestión del Fondo Nacional de las Artes en un momento tan crítico para el país y la cultura. M.G.