ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE PEPO

Todo esto es un gran histeriqueo.

Por un lado, el FNA asumiéndose como algo que nunca fue (ni deberia ser) es decir: un “proveedor permanente” del que se cuelgan “los poetas”. ¿Cuantos premios anuales larga el FNA? ¿Hay gente que vive de eso? ¿Hay subsidio permanente a la poesía o lo que sea?. No, ¿entonces?.

El FNA trata a los poetas de “planeros”, pero ni siquiera reparte planes, y a veces ni siquiera paga a tiempo los magros premios que otorga. ¿Se puede ser más desubicado?

Por otro lado “los poetas” se organizan, declaran en conjunto que “los dejaron afuera” y chillan como si de verdad vivieran del FNA, cosa que no es así.

¿Afuera de qué los dejaron? ¿de un premio poronga que no sirve ni para hacer una edición decente de un libro? ¿Somos poetas porque nos impiden prendernos a una teta que en realidad no existe? ¿Somos “la cultura” porque firmamos solicitadas? ¿En verdad creen que “el mercado” se puede beneficiar de un libro garompa subsidiado por el FNA?

Por dió, búsquense una vida, todos: planeros sin subsidio que pedir y funcionarios sin fondos que negar.

Esto ni siquiera califica para clientelismo. Mas bien, es clientelismo existencial: “dame una razón para hacer solicitadas y así sentirme trabajador de la cultura”.

Todos nos preguntamos cual debería se el rol de las instituciones culturales en este contexto, y ahí los tenés a los pelotudos, embarcados en estas discusiones fantasmales.