ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE JOHANN HOFZINSER

A ver. El INCAA siempre fue, como diría Obi-Wan a “wretched hive of scum and villainy”, y lo que dicen estos dos ñatos no es nada nuevo.

Desde la reformulación del INCAA con Alfonsín en la década del ochenta con Manuel Antín a la cabeza, el INCAA siempre se ha manejado como un ministerio con casi un 50 % de presupuesto a gastos operativos, administrativos y sueldos. O sea, un despropósito de burocracia soviética.

El problema del cine en Argentina es el siguiente. Nuestro país es un mercado demasiado chico para que haya productores exclusivamente privados que se arriesguen a hacer cine. La ecuación presupuesto-recaudación no funciona por la cantidad de salas que hay en el país y el presupuesto de las películas. Para eso está el Estado y por el ende el INCAA, para poner $ en cine nacional que de otra manera no se podría hacer. O sea si queremos que haya cine en Argentina que no sea lavada de guita de K&S, Darín, Suar o Francella, Esto es algo que sucede en el 80 % de las cinematografías nacionales (Inglaterra con la BBC, España con TVE, México, Francia, Alemania, Corea, etc) O sea, salvo EEUU, India, Hong Kong y a veces China (cuyas películas son financiadas por empresas pero también aprobadas por la censura china), todas las películas son financiadas por el Estado. El tema es cómo y ahí está el problema.

Por la ley del Cine las películas argentinas para ser estrenadas tienen que tener el libre deuda del INCAA (esto es, todas las cargas sociales de los sindicatos, pagadas). Acá está el primer problema: yo no puedo filmar una película 100 % independiente poniendo $ de mi bolsillo y estrenarla en Cinemark porque tengo que pagar a las sindicatos. No puedo hacer un convenio privado con técnicos y artistas porque si quiero estrenar en salas tengo que pagar a los sindicatos. Eso es algo aberrantemente común en Argentina, donde los sindicatos se meten en todo.

Otro tema es cuál es la forma de evaluar los proyectos de películas. Según la Ley de Cine de 2001 hay comités rotativos de cada rubro (dirección, actores, técnicos, etc) que leen los guiones y evalúan si se puede hacer o no. En Hollywood los guiones pasan por ejecutivos. ¿Cuál sería la mejor forma de evaular un proyecto en Argentna? Es un debate abierto que todavía no ha sido resuelto.

Otro problema: operas primas y créditos del productor. Según la Ley de Cine solo los productores registrados en el INCAA pueden presentar proyectos. Y cuantas más películas presenta el productor a más presupuesto puede acceder. Y si uno nunca filmó una película tiene que registrarse y entrar en el concurso de opera prima. Esto conlleva muchos problemas porque el sistema termina deformándose con productores de años mercenarios que se dedican a “vender” el trámite porque tienen los créditos suficientes para pedir presupuestos más altos. Y si tomamos como ejemplo a Francella, al no haber dirigido nunca una película él entraria en concurso de opera prima, no podría presentarse a las diferentes formas de subsidio. Mismo si un pibe que escribió el guion de Casablanca o Pulp Fiction, debería entrar en concurso. Esto es una grave falla y debería ser resuelta.

A favor del cine: hacer una película lleva tiempo. Mucho tiempo. Son muchas semanas de preproduccion, meses de rodaje y otros tantos de posproducción. Y todos cobran un fee fijo por contrato. No es un trabajo en relación de dependencia donde se cobra un salario mensual. Para los directores especialmente la realización de una película puede llevar un año o más. Solo Woody Allen filma una por año. Entonces hay que pensar que lo cobra un director hay que dividirlo minimo por 12 meses, pero acá en Argentina por 24 o hasta por 60 ya que algunos filman cada 5 años.

Con respecto a lo que dicen con la corrupción, es verdad. Pero meten a todos en la misma bolsa: a la gente que quiere hacer cine comercial o de género y que vea la gente versus los entongados politicos que no les importa la taquilla sino seguir cobrando por hacer propaganda.