Jacobo Fiterman es uno de esos mecenas que podríamos llamar ‘transicionales’ entre la vieja guardia de oligarcas como Nelly Arrieta de Blaquier y sus colecciones de impresionistas franceses y los capitanes de la fallida industria nacional como los Di Tella más orientados a la Neo Vanguardia y a la formación de una colección representativa del modernismo y las vanguardias. Un amigo en común me contaba que en epocas de Alfonsín cuando Fiterman era Secretario de Obras Públicas de la Ciudad de Buenos Aires, tanto él como su mujer se endeudaron peligrosamente solo para poder recibir en su casa casi diariamiente en largas y sofisticadas tertulias a un grupo cada vez más extenso de amigos para así armar un circuito de amantes del arte que derivó en la creación de ArteBa.

A poco de recibir el Premio Ñ por su innegable aporte a la cultura nacional y tras presentar su libro de fotografías en la galería de la prolija Cecilia Caballero, Fiterman hizo una vez más algo relevante que fue poner su prestigio en juego renunciando rimbombantemente al Comité Honorario de ArteBa. La renuncia no sólo tuvo que ver con la paparruchada de designar al pejerto de Lynch y Grobocopatel así como la Lorenzo y gente como Brun en el directorio sino que tuvo más bien que ver con su desagrado al no haber sido consultado por Alec Oxenford en su decisión de crear un Comité de Ex Presidentes que no hacía otra cosa que licuar el poder de ese Comité Honorario.

Dicho de otro modo, Fiterman se sintió ninguneado y de alguna manera usado en el intento de Oxenford de consolidar una estructura financiada por las galerias para perpetuarlo como el Nelly Arrieto de Blaquiero del futuro. Como planteé en el post del día de ayer, Oxenford no es inteligente y mucho menos un factor aglutinante de voluntades por lo que era cuestion de tiempo para que su vanidad se interpusiera en su buen sentido y el resultado está a la vista ya que no solo ArteBa está acéfalo sino que su miembro honorario fundador le acaba de retirar su apoyo y lo que, al principio, fue una avivada acaba poniendo a la institución al borde de la disolución. Dicho de otro modo, si la renuncia que se viene gestando que es la de Juan Vergez se concreta, ArteBa muy posiblemente entre en proceso de disolución. J A T