Parece que la historia es así (luego de verificar con muchas fuentes): a Julia Converti ya nadie la banca. Además, como pasa en todas partes, el proceso de selección de galerías y de artistas siempre deja muertos y contusos y después de tantos años la lista de éstos era larga. Amalita Amoedo es una tipa querida en el ambiente, en parte por sus propias veleidades artísticas y porque es empática. “Todos la quieren”. Pero se dio cuenta o le dijeron que Julia ya había pasado a ser un lastre. Creyó tener el poder necesario para despedirla y careció de la imaginación para reducir su poder si la primera alternativa no era viable. (Despedir a JC tiene un costo muy alto dada su antigüedad y en un año de vacas flacas eso es un problema). Por ejemplo, AA pudo haber designado un director artístico u otro cargo similar para recortar el poder de JC. Pero Oxenford movió las piezas para que el consejo de administración no la apoyara. Y AA no se bancó el desplante y se fue con un portazo. Y está enojada y furiosa. No es alguien a quien se le haya dicho no muchas veces en la vida. Los miembros del consejo llevan muchos años en sus cargos y están cansados.

Oxenford es según la mayoría de las opiniones un tipo sin ninguna de las cualidades necesarias para estar ahí y usar el poder que por omisión de los restantes consejeros ha ido adquiriendo. “Soberbio”, “petulante” y “engreido” es lo más suave que se dice de él. Es el gran apoyo de JC, pues se necesitan mutuamente. En lugar de “Perón cumple Evita dignifica” es “Oxenford compra y Julia consagra y valida”. Al irse AA, Oxenford puso a Lynch, “un pobre de espíritu”, hijo de un ex diputado de la Ucedé (“pero no es el padre”, de quien todos hablan bien). Un gil de cuarta, nombrado como peón de Oxenford. La falta de tacto, delicadeza y modales de este lo llevó a olvidarse de la existencia de un consejo asesor, creó el consejo de expresidentes y se olvidó de Fiterman y varios más, que renunciaron hoy. El Board gira en el vacío. Iconikoff sugiere “elección popular” del presidente. Los sponsors aterrados con la pérdida de prestigio.