ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE MIGUEL ALEJANDRO

En un momento quise entrar al mundo del cine. Al ver que solo se podía ser cineasta a través del incaa desistí. La gente se enoja con los directores. Pero los directores muchas veces son víctimas de los actores, los técnicos y demás yerba, que lo ven al director como el que tiene la llave del incaa para destrabar el subsidio y traer la PLATA. Que es lo único que les importa. Plata que ellos mismos definieron que valen, total después le pagamos el sueldo con nuestros impuestos. Lo de las cámaras y los presupuestos para las cosas como edición y esas cosas es cierto. Los cineastas eligen una enorme cantidad de gente que los acompañe en base al presupuesto que arman con nuestros impuestos.

En el siglo veintiuno, la edición, postproducción, y tratamiento de sonido de una película hecha por gente que no le conoce nadie uno podría suponer que se hace entre algunos con conocimiento de los programas que están a mano, que aprenden a hacerlo los que están ahí mirando videotutoriales. Nada más lejos de la realidad, se pagan fortunas para que lo edite tal estudio de edición de renombre, y para que arregle el sonido y el color tal otro estudio de renombre. Todo pagado con el subsidio. El cineasta argentino y la gente del cine promedio, sabe hacer muy pocas cosas, es un aristócrata poco productivo, porque el estado promueve que sea así.

El organigrama de una película de cine argentina, tiene maquilladores, vestuaristas, montajistas de audio, sonido, y muchos roles más propio de una película de Steven Spielberg. Las cámaras también se alquilan y tienen que ser de última generación, no pueden usar sus cámaras los muchachitos porque aia. Además, si para estrenarla comercialmente, tenés que tener digamos el libre deuda de los sindicatos en base en sueldos impagables, que solo pueden ser pagados accediendo al subsidio, la mafia está, la mafia está. O entrás al sistema de subsidios estatales, o no podés acceder al circuito comercial de cine, porque no vas a poder pagar lo que los sindicatos te exigen pagar por cada empleado. El incaa es una mafia burocrática, que con regulaciones arma una gran familia piramidal estatal, y un sistema de castas que no puede ser desafiado, que no puede ser evadido. Es un instituto nefasto, que controla centralizadamente mediante leyes y regulaciones, el acceso al mercado de los cineastas mediante un cúmulo enorme de regulaciones ridículas. O lo que es lo mismo querés ser cineasta, está todo armado para que tengas que ir a besar la mano de un evaluador del incaa, por no decir otra cosa.

Los trabajadores de cine también son culpables. Hacen películas esperando cobrar el subsidio y nada más. No tienen suficiente sangre para poner a prueba sus capacidades y tampoco el estado y el sistema les deja. Son “trabajadores peronistas” que es lo contrario a un trabajador capitalista. Ellos podrían cobrar parte de su sueldo en base a los ingresos que genera una película, y si la película se consume mucho obtener un gran ingreso. Pero como son “trabajadores peronistas fascistas”, creen que tienen el derecho a cobrar un sueldo mínimo, pagado por todos nosotros, y generar a cambio un producto que muchas veces no pasa de las 1000 views en youtube o que se mueve en festivales porque viste. Yo no soy comercial pero pagame, bancame porque soy el juana azurduy de la cultura, y no poco.