Jennifer, el muy mal escrito nuevo emprendimiento online de Roberto Jacoby y Gustavo Bruzzone (ya que aunque no lo confiesen, estoy casi seguro de que Bob Lagomersino es el Juez de Cámara Bruzzone), se ha convertido en el house organ de la mafia del amor que ha venido siendo más parte de la solución que el problema. Esta ‘revista online’ comienza con un paso en falso al intentar transformar la cobardía de Ama Amoedo en ‘conducción’ al punto de ilustrar el post firmado por ella con un león (que vendría a ser ella por pertenecer al signo de Leo) reinando cuan Principito sobre un planeta. Desde ya, tamaño delirio sólo existe en el mundo redactado por chupamedias y asesores de esta señora ya entrada en años y Xanax que cree que el mundo está poblado por aquellos unicornios con los que nos supo castigar cuando se hacía llamar artista en esos vernissages con Carmine Dodero en Punta del Este con tiara incluída.

Señoras y señores, no nos engañemos, hay tres responsables del desastre de ArteBA y se llaman: Alec Oxenford, Julia Converti y Ama Amoedo. Cuando esta última confiesa desde su cómodo exilio esteño en su post de Jennifer: ‘En su momento consideré que era hora de realizar una transformación profunda que no podía llevar adelante a la distancia y con una estructura organizacional que no respetaba la cadena de mandos’, lo que, realmente, da a entender es que haber aceptado dicho cargo es una irresponsabilidad para la que no estaba psicológicamente preparada. Cuando aquellos que la designaron por ‘manipulable’ se dieron cuenta de que quería hacer modificaciones en la estructura, la ignoraron, le señalaron la puerta y ella, sin chistar, se fue. Ahora que está todo roto, vuelve a hablar haciendose la gran conductora cuando en realidad es tan culpable como el resto, en su caso, por inacción. Desde ya, lo que Jennifer intenta transformar en virtud por puro chupaculismo fue lo que precipitó la crisis que hoy vive la institución. Dicho de otra forma, lo peor que le pasó a ArteBA no fue designar al pejerto de Juan C.Lynch sino a Ama Amoedo que confunde autos con unicornios e hijos de puta con amigos. Su salida de ArteBA fue porque no se animaba a ‘echar gente’ y esa falta de coraje generó la peor crisis de la historia de la institución.

Del texto de Ama sin embargo se desprende una buena y tambien mala noticia que es la renuncia de Alec Oxenford quien, sin dudas, tiene que dar un paso al costado pero que tambien evidencia el vacío total de poder en el que quedó la feria de arte más importante de la Argentina porque un grupo de narcisistas ambiciosos no supieron tomar las medidas correspondientes cuando las debían tomar dejando que la sangre llegase al río y así estamos. Un verdadero papelón que este blog ha venido advirtiendo desde hace años. J A T