ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE PIRO JARAMILLO

El fallido nombramiento de Juan Carlos Lynch al frente de la Fundación arteBA puso al descubierto la conflictiva vida interna de la organización que está detrás de la mayor feria de arte contemporáneo argentino y una de las más grandes de Latinoamérica. No es casualidad que la crisis institucional de arteBA aflore en plena pandemia: una gran cantidad de empresas a nivel global decidieron en los últimos meses cambios en su management en medio de la crisis y arteBA, cuyo directorio revela un predominante ADN empresario, parece seguir la misma lógica.

La crisis actual tal vez sirva para desempolvar en la conciencia de la comunidad del arte argentino y de las decenas de miles de personas que peregrinan una vez al año al predio de La Rural la existencia de una institución desacostumbrada al escrutinio público y reacia a brindar información precisa sobre temas importantes para la actividad, como el valor de las obras vendidas. Algunos de los artículos periodísticos que el año pasado hablaron de la millonaria venta de la obra de Jorge de la Vega “Sin título”, por un monto sin confirmar que superó el millón de dólares, se referían al “misterio” en torno al precio final de venta (1). No se sabe si el misterio también continuó bajo la órbita de la AFIP durante la administración del ex presidente Mauricio Macri, que dio exenciones impositivas a obras de hasta 5000 dólares provenientes de algunos de los países participantes como Chile, Brasil, Francia y Corea del Sur para que expongan sus obras en el país.(2)

El “misterio” también rodea las cuentas de la Fundación, al menos a ojos de la Inspección General de Justicia (IGJ): en un expediente fechado el 10 de septiembre de 2019, el organismo público encargado de fiscalizar esas entidades pidió “detalle de la composición numérica y conceptual” de los 15,2 millones de pesos de ingresos en carácter de auspicios declarados por la Fundación arteBA en el período 2018. El mismo pedido se formuló respecto a los 8,7 millones de pesos declarados bajo el rubro Gastos de organización y en la cuenta Honorarios, por los que se pagaron 2,3 millones de pesos. La solicitud se repitió respecto al período 2017, en el que la fundación declaró sin detallar unos 20,4 millones de pesos en auspicios, 8,1 millones en gastos de organización y 2,4 millones en pago de honorarios. La IGJ le pidió a la entidad que subsane esas omisiones (que incluían, entre otras cosas, la falta de firma de sus autoridades) en un plazo de diez días hábiles, bajo apercibimiento de aplicar una sanción.

Tras una consulta de El Flasherito, desde arteBA respondieron que los balances de 2018 y 2019 fueron presentados en tiempo y forma y que las observaciones “no tienen que ver con una irregularidad”. “La fundación cumple con las obligaciones formales ante la IGJ y tiene sus certificados de vigencia en pleno cumplimiento”, afirmaron. Consultados acerca de la posibilidad de brindar esa información a este medio, desde la Fundación respondieron que no tienen la intención de hacerlo público y que los datos están disponibles a través de la IGJ.

Las cuentas de arteBA fueron auditadas por la consultora británica Ernst & Young y el estudio jurídico Marval O’Farrell Mairal. El estudio es uno de los más grandes de la Argentina y, además de contar con una colección permanente, organiza una muestra de arte temporaria bajo el nombre de Marval Art (3), en la que han participado artistas como Luciana Lamothe, Eduardo Basualdo, Marina de Caro, Alberto Goldenstein y Gimena Macri. El estudio no participa en la venta de las obras y sólo ceden gratuitamente los espacios para su exhibición, afirman en su página web. Un porcentaje de la venta de las obras exhibidas se destina a patrocinar ONGs.

Otro aspecto que se desconoce es la relación de la fundación con sus socios y auspiciantes. Uno de ellos es IRSA, la compañía de negocios inmobiliarios del empresario argentino Eduado Elsztain con inversiones en Israel, Estados Unidos y Brasil. IRSA no sólo  esponsoreó bajo el nombre Stage IRSA uno de los espacios de arte joven de la feria: es también accionista del predio de La Rural a través de la empresa subsidiaria IRSA Propiedades Comerciales (IRSA CP)(4), que arteBA alquila una vez al año desde sus comienzos y cuyos términos contractuales son desconocidos.

En las últimas semanas IRSA también ha ocupado titulares de diarios por otros motivos: a fines del mes pasado la Justicia porteña le pidió al Gobierno de la Ciudad que se expida sobre un pedido de suspensión de obras del megaproyecto que la empresa inmobiliaria desarrolla en inmediaciones del estadio del Club Ferrocarril Oeste, en el barrio de Caballito, luego de una demanda de asociaciones de vecinos que acusan a la empresa de haber adquirido los terrenos de manera fraudulenta y violar el Código de Planeamiento Urbano (5).

(1) https://www.lanacion.com.ar/cultura/el-misterio-del-mural-de-vega-obra-nid2237380
(2) http://www.cda.org.ar/detalle_normativa.php?id=1563
(3) https://marvalart.com/
(4) http://www.larural.com.ar/la-rural-buenos-aires
(5) https://www.pagina12.com.ar/279768-notifican-al-gobierno-porteno-por-las-obras-de-irsa-en-cabal