ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE SANTY DE LA SELVA

La combinación Lanata-Levinas-Arte es extraña (dejando de lado las apreciaciones personales y las posturas políticas radicales que cada quien tenga sobre ellos).

Entiendo que Lanata es neófito en el arte y entiendo que Levinas es un crítico con mucho camino hecho, no termino de entender el mensaje que dan ambos cuando se combinan. No entiendo los destinatarios de esos mensajes. Cuando uno escucha el lenguaje utilizado en Lanata Sin Filtro se nota que va dirigido a un público con cierto bagaje cultural. Sin embargo, los espacios destinados al arte que hay en el programa parecen estar diseñados para un público bastante menos informado. Es ahí donde no entiendo el rol de Levinas, cuando discute con Lanata sobre arte como si fueran pares. Es evidente que Lanata es un hombre muy leído con una capacidad de análisis importante y con una retórica interesante, sin embargo, ninguna de esas cualidades le ayudan a zafar cuando intenta ser “profundo” en temas de alta cultura, creo que Levinas, siendo tan amigo, debería ayudarlo o encaminarlo en todo caso – y por qué no, corregirlo, sin embargo, el crítico le sigue el juego y entabla debates con el periodista a un mismo nivel, lo cual termina reduciendo la crítica de Levinas a un mensaje snobista que roza la superficie y nunca va más profundo de lo que Lanata puede llegar. Particularmente no soy fan del estilo de análisis de Levnias, ya que creo que no es útil para el público actual. Tampoco soy fan del espacio destinado al arte dentro del programa de Lanata, ni el de las artes plásticas, ni el de literatura, ya que ambos están destinados a una público indefinido, es muy básico con pequeños destellos de complejidad… pero siempre queda en algo snob, o en apreciaciones típicas de turistas de la alta cultura. Entiendo la intensión de Lanata de intentar “bajar al arte iluminado al pueblo”, pero lo hace desde una posición extraña, ya que lo que baja es la figurita de colección y no el contenido. En ese espacio hay un juego entre lo bajo y lo alto bastante perverso que me recuerda a cuando los Jesuitas vinieron a “salvar” el alma de los aborígenes “perdidos en el pecado”. Esa condescendencia del iluminado que siente la obligación de mostrar la luz a los perdidos no me gusta, sobre todo cuando el iluminado no es tal. Me parece útil la idea de romper la burbuja en que está inmersa la alta cultura, pero creo que hacerlo requiere métodos más profundos y pensados, de lo contrario todo queda en una especie de evangelización precaria que promete una salvación a alguien que no pidió ser salvado.

Sobre ArteBA., hace años que todos sabemos qué es y cómo se maneja. Este espanto repentino es un poco sobreactuado y muy típico del circuito artístico porteño.