ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE GABITOON

Yo creo que el caso “Cancelación de J.K. Rowling” puso en evidencia la incapacidad millénica de comprometerse con algo en el sentido concreto del término, que implica sí o si algún tipo de sacrificio.

Es fácil “cancelar” a Woody Allen, Wagner, Polanski para esta generación porque no fueron icónos de su cultura…incluso es hasta fácil cancelar a Ellen porque por mas que tenga adeptos, es culturalmente fácilmente reemplazable. Llegado el caso de Harry Potter se les presentó, en cambio, un problema serio que es no poder descartar la obra de su autora y están recurriendo al tecnicismo de “”inventarle otro autor” para poder seguir consumiendo Harry Potter.

La cultura de cancelación (y ni intento valorarla o juzgarla aquí ni a sus sujetos elegidos) tiene esa inspiración millénica del todo o nada, mientras que esté dirigida a todo lo que no es millénico: sujetos de poder adquisitivo, sujetos de poder, corporaciones, personajes institucionalizados…es decir…todo de lo cuales los millenials se sintieron excluídos (y por millenios me refiero a todo lo PC ,no solo la generación) o sujetos facilmente reemplazables, el hecho de ser una generación del descreimiento donde ya no hay ídolos o grandes emergentes culturales o artisiticos todo es escrutiniable y cancelable…pero cuando se encontraron con los dichos de JKR no pudieron reemplazarla por otra autora porque son una generacion que fue modelada e ilustrada por esos libros. Y de allí lo casi divertido del caso. Para una generación que no entiende de contenidos circunstanciales sino que vive en el absolutismo y el nihilismo…se les “quemaron los libros” (pun intended).