ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE LEEVON PERON DUARTE

Qué abrupta caída la de Lady Manaos Grape!!! Alguien en algún comentario dijo que posiblemente esta lagartija podía ser una especie de Charlotte Casiraghi, y creo que tiene un cierto sentido si lo miramos con muchísima benevolencia y salvando las enormes diferencias económicas, sociopolíticas y sobre todo, culturales entre sus universos. Comienzo con las similitudes que podrían llegar a dar una cierta validez a ese supuesto:

Ambas mujeres con abuelas actrices lindas, plebeyas y elegantes (la de allá una Gwynet Paltrow de la época y la de aquí, una Laurita Fernández pero más pacata y con menos cepilladas), que se casaron con un europeo culto que las rescató del reviente que siempre acecha a una actriz bonita. El europeo las embaraza luego de dignificarlas a través de la sagrada institución del matrimonio y las eleva a la categoría de royalties, una como princesa de Mónaco con tiara de diamantes, la otra como reina de los almuerzos reaccionarios con rositas rococó rosadas.
Charlotte y Jeanette comparten tío materno puto al que no se le permitió salir del clóset y es un tema sobre el que la familia jamás emitió ni emitirá opinión hacia la prensa. Ambas tienen un hermano lindo, pero no irresistible, que permanece en segundo plano, partible pero como que les faltó un golpe de horno.

Ambas poseedoras de una muy linda figura que combina la elegancia deportiva con la percha para la alta costura (algo difícil de lograr). Fotogénicas, con actitud de minas distantes y niñas rebeldes.

A las dos les gusta más coger que vivir, lo que les dio sendas maternidades no buscadas con garches ocasionales. Mucho novio que va y viene. Todo perfecto y que lo disfruten, total ninguna anda detrás del plan Qunita ni tiene que gestionar el IFE. Alta envidia por lo del garche y los chongos que se han comido ambas.

Sus madres muy conectadas al universo Dior de la era Marc Bohan, una como clienta estrella, la otra como la encargada de la franquicia en un país bananero gracias a los contactos del papá francés. Luego de la muerte de Marc Bohan, Carolina construye una gran sociedad con Lagerfeld por su amistad con Inés de la Fressange. Marcela abandona Dior cuando los franceses se dieron cuenta de que se iba pareciendo más al padre que a su madre, que la mina no había leído ni la tapa del manual Peuser y, además, se vino la hiperinflación de Alfonsin, entonces le pegan un shot en el orto y ella construye una gran amistad con tienda Los Amigos y Adriana Constantini a través de los canjes con los desfiles pedorros en los patéticos almuerzos menemistas legranezcos de los noventa, pletóricos de camisas Charro, flequillos Zulemita, jeans Motor Oil , medias de lycra brillosas y perfume Dix L’Amour.

Hasta aqui las similitudes que animan la posibilidad de que en Argentina aún hay personajes que podrían calificar para el baile de la Rosa, además de las Vampirachas y Chufi. Pero vayamos al grano y desnudemos las diferencias insalvables entre nuestra socialité Maroliio formadora de opinión, politóloga y todóloga actual y la sofisticada Charlotte Marie Pomeline:

En primer lugar las madres; hay un desenlace genético en ciernes para Juanita. Charlotte duerme tranquila porque sabe que la bola de cristal le muestra un futuro parecido a Carolina o a Grace. Los astros no le anuncian más que buenos genes, La Praierie, elegancia, belleza serena y bonanza económica. Juanita, en cambio, le pide a Diosito parecerse en su vejez a su nonita Mirtha en las fotos de tinturas Silkey, esas llenas de photoshop y no a su madre. Pero Natura que es insobornable le contesta con la frase de la gran Silvia Fine: Juanita, 300 kilos de manzanas no caen lejos de la planta, y si vemos algunos planos en la carita dela mini Mirtha ya se empieza a ver que debe cuidar esas reservas de colágeno porque no se estaría produciendo más, son de piel finita fácilmente arrugable, y en ciertos gestos y rictus, aparece la cara de Marcela, como el amenazador ojo de Saurón, restellante como una maldición gitana. Tengo la teoría de que su terror a las arrugas le ha hecho probar la crema de lechuga en lata, de esa que te la ponés para navidad en la cara y te sigue brillando la frente hasta semana santa. La bola de cristal le dice que por pertenecer al star system argentino terminará con el doctor Mühlberger cuando lo liberen, la baba de caracol y las perfect step y los licuados de Jessi Cirio.

Charlotte Casiraghi ha sabido aprovechar inteligentemente los privilegios de su clase acomodada hablando varios idiomas (estuvó hablando de filosofía en TV italiana, en un perfecto italiano) y cultivándose, no sé hasta qué niveles, pero ha construido un cierto perfil intelectual que le da identidad y sustancia. Juana no lee. No se sabe si por vaga o porque no sabe leer. Pero no lee. Juana opina en base a los datos y valores recopilados y mamados en el entorno Viale del Carril, Tynaire Gastaldi que debe haber sido como un Gran Hermano clase B argentina de emisión ininterrumpida durante toda su vida. . Ella no mira, escanea a la gente. Su conocimiento se estructura de manera mucho más rudimentaria que la de cualquier pobre de los que su clase desprecia: no hay observación aguda, no hay viveza ni humor, ni picardía, ni opinión acertada, no se aprecia una sola frase elaborada en su forma de hablar, mucho menos empatía o ternura. Por lo menos su abuela es una vieja gansa que sacó provecho a la educacion enciclopedista de su época y al gusto por leer diccionarios y datos sueltos de La Nación y Clarín, en la cama, mientras se tira pedos y sus sirvientas le sirven el té con croissants. Juanita no lee, Juanita sólo la chupa.

Este nuevo rol de conductora y sommelier de Manaos Uva es como una especie de holograma para que nos devuelve Mirta joven, desfasada y con primaria incompleta, veo en ella la patética imagen de esas personas que no evolucionan jamás, que nacieron con el síndrome del producto acabado, creyendo que saben absolutamente todo y como los reptiles , clasifican la realidad a través de receptores rudimentarios en categorías sencillas como amigo, enemigo, alimento, apareamiento, dinero, peligro.

En definitiva, creo que Juana protagoniza una de las caídas de imagen más estrepitosas del mundillo artístico, hasta hace un año su imagen garpaba, parecía una chica alocada, que cagaba a carterazos a periodistas que invadían su intimidad, peteaba en la calle y con bombo a un ex ministro, se cogía a otro ministro, tomaba vuelos de urgencia para ir a culear a Chile, se cagaba de risa de su abuela y de repente, la vemos aparecer, vestida para el orto, a lo Cristina Pérez en los Martín Fierro, con posiciones mucho más rancias y gorilas que la VDM agravadas con su falta de elocuencia y conocimiento ni siquiera de los puntos cardinales. Un desperdicio de imagen. Y de lo de la gaseosa Manaos no se vuelve: tomar esa mierda en vivo es peor que lo de la otra boluda de la Canosa. Pero insisto, lo de la Manaos es peor: ni siquiera María Amuchástegui tirándose un pedo en cámara se animó a tanto. ¿Qué vendrá ahora? Es muy probable que los playback patéticos de Pimpinela y Valeria Lynch, y todos los refritos necesarios para mantener viva la llama de la vacuidad, la homofobia, el gorilismo, la pacatería y la pelotudez que tan bien ha sabido alimentar la nonagenaria a lo largo de cincuenta reptilianos años.