ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE LJO

Esme pobre no es y le gusta mucho la fama, pero por lo que ella cuenta su situación nunca ha sido tan holgada. Ella dice que se compró su departamento, mientras el padre les compró varios a los hermanos. Lo explica como que el padre sabía que ella podría bancarse sola, pero para ser la hija supuestamente más querida digamos que la garcó bastante y habrá que ver si con él muerto, algo le sueltan de dinero familiar. Mientras no se resuelva la situación, el responsable de la herencia sólo debe hacer frente a los gastos básicos para mantener las propiedades del finado, así como la manutención de su esposa. Darle una mensualidad a una hija casi cuarentona, con la que el resto se lleva mal, no parece ser un gasto básico. Y de Blanca Isabel tampoco sabemos mucho, sólo que le marca los kilos de más a Esmerreír y le ha dicho, por activa y por pasiva, que el gran amor de su padre era ella, que los hermanos le tenían celo y que la familia real eran su padre, ella y Esmeralda. Todos los demás fueron satélites.

Aparte de eso está el hecho de que Esmeralda evidentemente está frustrada por no tener el sitio artístico que ella cree debería tener. Lo remarca constantemente, además del hecho de que se cree víctima de una conspiración de zurditos resentidos, que le han negado oportunidades y reconocimientos. En fin que se juntaron el hambre y las ganas de comer, la necesidad económica con la necesidad de atención. Ella en su cabecita debe creer que cuando sale a la pista, el público queda fascinado ante su presencia mágica: es Colette y Madonna al mismo tiempo. Vanguardia, talento y simpatía popular.