ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE ITO

En un país donde los modelos de éxito en su mayoría, políticos y empresarios, están ligados a la corrupción en alguna de sus formas… el arte o la cultura en general, son expresiones de una deseo de pertenecer a algo que desconocen.

Lo que cada vez es más notorio, es que los viejos ricos (aristocráticos, si los hubo alguna vez o wanabes en su defecto) eran una expresión de una cultura europeo céntrica, lineal, cristiana, clasista y racista, en la que habrían sido formados. Crivelli es un buen ejemplo de esto, hijo de la corrupción de la obra pública, dirige la AAMBA, como último reducto de esa cultura europea céntrica.

Los nuevos ricos (muchos de estos personajes en decadencia, por más que tengan muchos recursos que se vienen criticando hace rato acá) carecen de un sustento cultural, que si bien en el caso anterior era criticable, los predecesores estaban formados. Por lo que no se puede criticar a los nuevos, ya que ni lo tienen.

Ellos creen que la ultima frontera en su recorrido de purificación social es ser reconocidos como mecenas de la cultura que desconocen. Ese vacío existencial bien puede ser completado por lo que el mercado, manipulado por unos pocos galerístas, les propone.

No se puede modelar una crítica de la cultura actual a través del arte sin un marco de referencia. El cual no se puede tener sin un meta análisis crítico de nuestra época. El arte que ellos promueven es estético decorativo que satisface su necesidad visual, pero carece de crítica social. En parte porque los mismos promotores no pueden promover lo que carecen, una crítica de sí mismo.

Muchos de los ejes de la crítica de los últimos años del blog giran en torno de estos temas… la incoherencia que existe entre quienes producen “arte”, quienes los facilitan con sus recursos (financian, promueven o luego compran) y lo que le sucede a la sociedad.

Así la gran ironía de este momento es esa desconexión. Antes existía una brecha entre el arte y la sociedad. Ahora la desconexión se da entre los mismos mecenas que están desconectados de sí mismos. Su vacío se proyecta en esta producción artística que en muchos casos no nos dice nada del dolor del momento….

Ergo, pertenecer a un reducto de estos, arte BA, FOA (side project de las hijas mantenidas, sin formación o genuino interés por la cultura de un gran oftalmologo que nada tiene que ver con esto) o el que sea, que puede decir de uno.

El problema es nuestro arte es que quienes lo promueven lo hacen en función del “producto” y no del relato, se perdió de vista que el arte es parte de un diálogo que tiene cada momento histórico con su comunidad donde este la interpela. Antes se promovía un mensaje únivoco y ahora se evita el diálogo.