ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE PABLO

Cuando decimos que la cuarenta fracasó, no decimos que fue una mala idea o que ahora hay que tirarla por la borda. Pero si su objetivo era que no se saturen las terapias intensivas: fracasó.

La cuarentena funcionó muy bien para no tener 8000 muertos en el primer mes y colapse el sistema de entrada.

Hasta ahora la tasa de letalidad en Argentina es baja (siete veces menos que en el Reino Unido), pero esto lamentablemente va a cambiar pronto, porque las terapias intensivas están funcionando al límite a punto de colapsar y los contagio aumentan cada vez más rápido.

Así y todo, CABA piensa realizar nuevas aperturas a la cuarentena. Kichillof está solo (y desesperado) pidiendo más restricciones y menos aperturas. Es lógico en esta situación, y cualquiera que entre en una terapia intensiva colapsada, inmediatamente se pondría del lado del Gobernador de la Provincia, que hoy está bastante solo.

Estamos en un laberinto sin salida, donde imponer más restricciones parecería imposible o inútil, porque la cuarentena está desbordada de hecho, y un aumento del número de contagios, muertes y el colapso de las terapias intensivas que amenaza con aumentar la tasa de letalidad a niveles mucho mayores de los que vimos hasta hoy.