ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE URBE CULTURA ESCRITA POR PABLO MONTI

Yo soy de esa generación que no ganó un mundial. La generación que no vio al Diego jugar en vivo y en directo. Suelo lidiar con ciertos comentarios de mis antecesores que en el fondo duelen: “sabes lo que fue cuando ganamos la copa”, “Messi no gana un mundial porque le falta lo que tenía Maradona: actitud”. Y así miles.

La grieta generacional por alguna razón se expande a varios ámbitos más, y me animaría a decir que es unilateral (esto de comparar, dividir, etc). En un lugar que la siento mucho es en la música. Trabajé casi 7 años en Vorterix. Siempre cuento que en mis comienzos de radio tuve algunas experiencias algo traumáticas con respecto a estos puntos. Vorterix arrastraba oyentes huérfanos de Rock & Pop, y algunos varios, eran muy del “primero Pappo y después mi vieja”. En ese entonces, cuando me asomaba al aire para nombrar a, por ejemplo, Kendrick Lamar, era rápidamente catalogado por oyentes como “Monti El Pendejo Puto”. Obviamente, sin ánimos de generalizar, esto venía de parte de un porcentaje (no menor) de personas. Era habitual una competencia absurda, donde si yo elogiaba un recital que había ido, o un nuevo disco, las respuestas fueran algo así como: “nene, yo veía a los redondos en cemento, ¿entendes? Eso era un recital”; “Papucho imaginate si te emociona eso, lo que fue cuando salió Azul de Los Piojos” ó… “Yo vi a Hermética mientras leía el Martin Fierro y comía un bife de chorizo bien cocido en el garage de Julio Argentino Roca”. Y por último la tan usada carta de “Esto que te gusta ya lo hizo Pepito en el año 15 antes de Cristo”. Parecía automático el hecho de que si hablaba de Messi me iban a contestar con ejemplos de Maradona, y si nombraba a Santiago Motorizado me iban a cantar retruco con Cerati.

La parte curiosa, es que a mi me encantó siempre Soda, Pappo, y ni hablar El Flaco. Entonces no entraba en la competencia, porque soy muy fan de ambas generaciones de la música.

Rápidamente, la radio se adaptó, e incluso antes que cualquier otra emisora mainstream del país, comenzó a poner en rotación bandas jóvenes que en ese entonces no conocía mucha gente. Vorterix fue la primera en pasar todos los días bandas como Eruca Sativa, Usted Señalemelo, Louta, Marilina, Barbie Recanati, Juan Ingaramo, etc, etc etc. Hasta el día de hoy, es de las pocas radios principales donde suena toda la escena joven nacional.

Tuve la suerte de estar en un programa que estaba orientado específicamente a la música nueva (Vorterix NEO). Mis compañeros eran dos Sheldon Cooper de la música. Gonzalo “Archi” Vazquez (hoy en Sony) y Manuel Gantman (hoy en Deezer). Ahí te diría que conocí un mundo nuevo. Bandas de jóvenes de acá y todo el mundo que estaban a un nivel altísimo. Empezaron a desfilar artistas para notas, que serían en unos años, la escena de hoy.

Con la mayoría se charlaba de un fenómeno que se estaba dando de cierta forma por primera vez en la música nacional: gracias a las plataformas digitales, y a las redes sociales, hubo una federalización tremenda con las bandas. La escena emergente, era de todas partes del país. Cuando antes era casi necesidad estar cerca de la cocina de la escena, ahora cada uno, desde su lugar, se hacía conocer y su música llegaba desde su cuarto a todo el país. Y acá aparecen para mi las dos cosas más importantes, características y claves de todas las bandas de la nueva ola: El Nuevo Público Digital y Lo Genuino.

“Lo genuino” es algo que en todas las entrevistas que hayas escuchado, probablemente se nombró. La búsqueda (probablemente inconsciente) a la hora del consumo, en muchos casos, dejó de ser el sonido en super HD, 4K ó el virtuosismo para tocar.

Empezaron a aparecer artistas que, hasta mal grabados, tenían muchísimas views en lo que subían. Letras que dejaban de ser analogías poéticas y pasaron a ser más “corta la bocha”. En su momento, para mi Perras On The Beach era el máximo reflejo de eso. Saliendo con un primer disco que se llamaba “Chupalapija”, lo tildaban a Simon como “el nuevo Pity”. Voz medio fisura, haciendo letras que eran pura cotidianidad, jerga adolescente, y una narrativa que parecía ser una conversación entre amigos: “no quiero pensar en ir a comprar puchos otra vez más, porque no dá. Y además, me hace muy mal, te hace muy mal”. Glorioso. En los recitales, estas líneas se saltaban como si fuera “Ji Ji Ji”. Eso es algo medio “indie”, pero también muy rockero de la vieja escuela. El hate obviamente estaba, y la comparación con el Pity no era para enaltecer esta nueva banda, sino para desvalorizar, como en los ejemplos que les mencionaba antes. Una lástima.

Lejos de estar agrandando la grieta generacional, quiero volver a aclarar que es algo que se dió siempre. El hate que reciben las nuevas bandas es el mismo hate que los tangueros vieja escuela le hicieron a Piazzolla (sí, hasta a Astor, uno de nuestros representantes más picantes, lo bardeaban los tangueros por su forma de hacer tango que les parecía un insulto al género), el mismo que le hicieron a los primeros rockeros, el mismo que le hicieron a la música electrónica, y así hasta que nos toque a nosotros hetear algo porque no lo entendemos o porque pensamos que es un reciclado de algo que ya vivimos. Espero acordarme y que no me pase.

Pero como les decía antes, al ser fan de ambas generaciones, yo siempre quise militar a nuestras nuevas bandas jóvenes. Él Mató A Un Policía Motorizado era mi mejor carta. Para mi, de la nueva ola, la más grande de todas. La etiqueta del “indie” quiso mantenerla en un nicho, pero Él Mató, con un lider fanático de Los Ramones y Sonic Youth, no es sólo indie. Babasónicos (que ya está en el Olimpo de la música nacional) demostró que el Rock como género es mucho más amplio de lo que pensábamos. Ese “indie” en realidad tenía más forma de rock/pop moderno, y fue durante muchos años el norte de muchas de las bandas que estaban emergiendo. Este nuevo concepto de canción, en algunos discos podía pasar por el rock más clásico hasta la canción más popera posible. Así, muchas bandas se encontraron con un abanico amplio de géneros para componer. Esto es un distintivo de la nueva ola, “el multigenero”, hizo que muchas bandas se consoliden como grandes promesas para seguir sumando a nuestro historial de gigantes: Usted Señalemelo, Eruca Sativa, Bandalos Chinos, Marilina Bertoldi, Louta, etc. Pero al mismo tiempo que se terminaba de consolidar este grupo de bandas, ocurrió la explosión de la música urbana en el país.

Vale la pena aclarar en dónde están, en este relato, El Quinto Escalón, el freestyle, las RedBull, el trap, rap, etc. En 2014, fui a cubrir la Red Bull Batalla de Gallos en Niceto Club para la radio. Una que ganó Sony, contra Papo en la final. Ahí me di cuenta que Niceto no daba abasto para la cantidad de gente que quería ir al evento. Me di cuenta que era algo que estaba teniendo muchísima convocatoria y no sabía mucho más. Pero después de esa final, me empecé a meter, y ver que la junta en plazas era algo que estaba en todo Youtube. “El Quinto Escalón” estaba empezando, justamente en unos escalones de Parque Rivadavia, y unos años más tarde, ya habiendo copado internet con sus batallas, llegaron en formato radial a Vorterix (hasta tuve suerte durante una semana de hacer la coordinación de aire en el programa).

Ya sabemos y es innegable que el rap/trap es la escena predominante hoy en día en Argentina y muchas partes del mundo. Desde 2017 cuando salió Loca (Khea, Cazzu, Duki), cambió el juego para la música nacional. Todas las escuchas, rankings, y views, se dispararon con el trap. Lo urbano dejó de ser un nicho e invadió el mainstream en el país. Por primera vez comenzaba a suceder que “lo mas escuchado” ya no era rock ni algo parecido al rock (como todas las bandas de las cuales estábamos hablando anteriormente).

Obviamente, lo genuino, y lo digital, son el motor principal para tratar de explicar la explosión de la cultura urbana como género más rentable en la música Argentina. YSY A es el jefe al respecto. Se mandó a hacer una competencia en una plaza sin micrófonos, sin parlantes, y terminó en un Malvinas agotado. En las plazas filmaba con una camarita y así como lo filmaba, sin nada más, lo subía a youtube y las batallas eran de lo más visto en el país. Después con los streamings rompió todo. Y como si fuera poco, se lanzó como artista y es uno de los más grandes del género. Una locura. Duki es duki por su talento, convicción y por ser parte de esa cocina, de estar rompiendola en esos videos que explotaban en youtube, y por surfear como un campeón la ola que armó el Ysy.

Otro máximo exponente de lo genuino y la locura de los views, es Bizarrap. En Estados Unidos el Biza sería DJ Khaled en un Rolls Royce tirándose champagne en la cara. Los números que tiene Biza son lisérgicos, debe ser uno de los productores con más temas exitosos (en términos de números) del país. El chabon empezó haciendo remixes electrónicos de cosas virales de internet y después de las batallas. Un youtuber que se hizo productor y empezó a llevar raperos al cuarto de su casa a tirar barras. Un plano, un mic, él con su compu y fin. Con eso se armó una carrera tremenda que a cualquiera le hubiera demandado muchos años para construir. Se está viviendo un fenómeno de viralización y de expansión con internet que es completamente nuevo. En cierta forma se desdibujó la figura del público. Si fuera por los números de internet, estaríamos hablando de artistas que llenan un River por fin de semana. En fin, todo lo que pasó después con Duki, Neo, Cazzu, Ysy, Paco y Cato, hasta llegar al día de hoy, ya lo sabemos.

Lo loco, es que si antes el hate iba dirigido a la escena con la que comienza este relato (hijes del rock de la vieja escuela), la cabeza de quien tira odio por twitter, con este nuevo fenómeno, explotó. El foco dejó de ser el nuevo rock / pop, nacional y pasó a ser el trap. El autotune fue perfecto para un primer ataque: artistas que no cantan, sino que usan esta “trampa” y quedan siempre afinados. El autotune para el género se convirtió en una herramienta clave, es un instrumento más, y además le posibilitó a muchas personas adentrarse en el género. El trap consiguió lo que el rap más clásico no pudo en este país: sonaba en el boliche. El monopolio del Reggaeton perdió fuerza y el trap terminó de conquistar todo.

Así es como llegamos a hoy y no podemos negar que la escena principal es Urbana. Hace relativamente poco hubo una típica discusión tuitera que se armó en base a una frase del tema Sangría, de Trueno ft Wos. Ya todes deben saber: “Te guste o no te guste somos el nuevo rock & roll”.

No nos vamos a adentrar en ese debate que ya se dió, pero sí resaltar que es una frase que causó tanto revuelo porque algo de razón tiene. Y no desvaloriza al rock, sino que resalta que el lugar principal que alguna vez tuvo, ahora está en otro género. Dany Jimenez me dió cátedra al respecto:

“Es un error confrontar el rock con el trap o con el rap. Es un error porque son parte de culturas que difieren en algún punto. Pero hay que sumar a lo que ya está, no confrontar. En Estados Unidos existe Chance the Rapper tocando con Foo Fighters. La cultura del rock es muy amplia, tiene más de 60 años de construcción y va a seguir existiendo porque es el motor de la cultura popular. Que hoy una generación nueva no lo elija, quizás pone en juego la estructura segura donde el rock se sostuvo siempre, pero goza de muy buena salud. No hay que reemplazar nada, a lo que ya está hay que construirle encima. A Javier Martinez, sumemosle Marilina Bertoldi y sumemosle Wos. Es todo cultura argentina. Ahí salimos ganando.”

Nunca tan acertado. Muchas bandas de las nombradas al comienzo mantienen viva la llama de un nuevo rock en la escena de hoy. Y Wos es un gran ejemplo para cerrar. Es un puente generacional. Padres y madres que no entendían el nuevo género urbano que consumen sus hijes, escucharon a Wos, y encontraron la canción de protesta, encontraron riffs de guitarras y un mensaje claro. Wos fue invitado por Ciro a tocar, por Divididos, y el Indio le mandó su libro, lo banca a muerte y hasta lo sigue en instagram (já). Wos demostró que el rap puede sumarse a enriquecer la música que es tan importante para nuestra cultura.

Tenemos bandas y artistas del carajo. El multigénero se refleja en una nueva escena que ya es protagonista y está muy fuerte. El tiempo va a dejarlo cada vez más claro. Vamos a celebrar al Diego y a Messi por igual. Mi Cemento en cierto punto fue Niceto, o el Teatro Vorterix, donde vi a todas las bandas nuevas de acá y el mundo. Para el universo urbano, su Cemento fue la plaza. Todos los Cemento, tengan la forma que tengan, son míticos.