Este blog tiene un especial interés por la descolonización de aquellas prácticas culturales que han naturalizado ciertos principios como, por ejemplo, que los países periféricos no pueden hacerse cargo de su propio patrimonio, por ejemplo, por su alto nivel de inestabilidad política.  Estando en Atenas qué mejor ejemplo de esto que el maravilloso Museo de la Acropolis como un instrumento de politica cultural destinado a desarmar ese argumento. El mismo es un museo arqueológico construído para albergar los objetos encontrados en la roca que, posiblemente, más influyó en la civilización occidental. Si bien abarca desde la Edad de Bronce hasta la Grecia Bizantina el foco está puesto en el periodo que va desde lo Arcaico (s.XII a VII AC) al Alto Clasicismo (VI and VAC) con especial interés en el cambio que se produjo entre el estilo severo y el alto clasicismo precisamente en esos siglos. El edificio en sí mismo es una nave que se eleva mediante pilares por sobre la roca y fue diseñado en colaboración entre Bernard Tschumi y el griego Michael Photladis. Durante la construcción se descubrieron una serie de calles y casas del periodo Bizantino que pueden verse a través de vidrios colocados en el piso.

 

Mi ex Konstantinos es un fan de este museo pero me dijo a modo de queja que ‘está muy vacío’, tal vez sin darse cuenta de que es esta precisamente la intención de su diseño. La razón esgrimida por los ingleses para no devolver los marmoles Elgin (del Partenon) ha venido siendo que los griegos estaban poco preparados para cuidar de ello. Este museo demuestra precisamente lo contrario y no solo eso sino que transforma a la arquitectura en un emotivo reclamo de identidad al poner en evidencia lo poco y de baja calidad que los ladrones decidieron no llevarse.

 

 

Al entrar al Museo uno se enfrenta con una escalera monumental que da a un gran primer piso en el que el período geométrico da paso a un bosque de Kouroi y Korè, las primeras representaciones humanas que servían como dedicaciones votivas a los dioses entre los siglos VII y VI AC.  A medida que el visitante avanza las piezas se hacen más sofisticadas correspondiendo a los diferentes santuarios de la Acropolis como los de Dyonisos, Aphrodita Ourania, Erechteion (y las Caryatides originales) y el momento clave en el que lo formuleico e idealizante de los Kouros da paso a un naturalismo que abrirá un universo de posibilidades a partir del increíble Joven Kritiano, maravillosamente colocado sobre un pedestal elevado por sobre la cabeza de los visitantes. De pronto, uno se encuentra con el busto de Alejandro Magno, algunos emperadores Romanos y ya sabe que la crisis de Atenas estaba en puerta.

 

 

Sin embargo, esto es un resumen estilistico de lo por venir porque subiendo las escaleras hasta el piso superior, la museologogia se vuelve un instrumento para la articulacion de un pedido afectivo al mundo: ‘Devuelvan lo que se llevaron!’. El tercer piso está dedicado al Partenón, el cual puede ser visto, como testigo del robo, a traves de las ventanas a la derecha. En los dos extremos, las figuras libres que componen los frontispicios tanto de la lucha entre Poseidon y Palas Ateneas por el dominio de Atenas como el del nacimiento de Palas Atenas como desprendimiento del cuerpo de su padre; enmarcan el templo. Los fragmentos remanentes de las explosiones de Francesco Morosini a cargo de la flota Veneciana que impotente por no poder mantener la zona bajo su dominio frente al ataque turco decide dinamitarlo son los acentos ‘originales’ de bases de yeso que representan aquello que ya no está o bien por haber sido destruido o por haber sido robado. Los restos son meros fragmentos que la curacion ha colocado entre otras reproducciones robadas por ingleses, alemanes y franceses y hoy en el British Museum, Alemania o el Louvre. Visto en el contexto de su totalidad es, realmente, lamentable. El Partenon ha sido destruido por aquellos que dicen haberlo protegido, al menos, en un treinta por ciento.

 

La parte de los metopes (osea la parte de abajo de los frontispicios) era la que me interesaba particularmente porque es la más espectacularmente preservada en el British Museum. Son los metopes posiblemente los mas dañados por la accion de los turcos y los venecianos. Ni la serie de la Amazomaquia o la Guerra de Troya son reconocibles ya que lo único que puede verse es la forma de las figuras sin volúmen alguno. En comparacion con la alta calidad y alto nivel de conservación de lo extraído por los Ingleses (la Gigantomaquia y Centauromaquia), lo que se dejó atrás es lo que, al menos para los ladrones, ya no tenía valor alguno.  Algo similar ocurre con el friso que ha sido colocado con una ciaridad que el British Museum debería envidiar.

Tanto este edificio como su colección articulan con una claridad envidiable el mensaje de que los griegos están listos para reunir lo que los vandalos dejaron con lo que se llevaron. El patrimonio cultural universal se merece que todo vuelva a su lugar. El problema de Inglaterra es que el robo y el vandalismo se ha transformado desde epocas Isabelinas en parte de su identidad y eso es algo muy dificil de revertir. J A T