Una de las evidentes preocupaciones de la cultura griega desde sus comienzos es su relación con el más allá. La relacion entre este mundo y el otro es motivo de la aparición de una serie de criaturas intersticiales que van desde los centauros hasta las esfinges. Sin embargo, existia una analogia entre la concepcion del cuerpo como contenedor y vehiculo del alma y la vasija como nave en la que los espiritus viajaban hacia la siguiente dimension. Uno de los primeros casos en los que este proceso se ve con total claridad es la Amphora Dipylon perteneciente al lamado período arcaizante o geométrico que comienza a desarrollarse en las Cyclades y poco a poco llego al continente y más especificamente a Atenas. Sin ir más lejos, Dipylon es el area del viejo cementerio de las afueras de esta ciudad.

La forma del amphora de la pauta de que el cuerpo marcado es el de una mujer. La decoracion en el lomo de la vasija deja esto aún más claro. Allí se puede ver el cuerpo tendido de la difunta asistida (‘prothesis’) y llorada por un un grupo de mujeres que eleva los brazos al aire en señal de alabanza. Esas figuras estereotipadas son facilmente comparables a los homīnidos del arte Cicládico. Mientras tanto, los grecianos en el cuello connotan continuidad, movimiento y el ciclo de la eternidad.

En síntesis, una muerte que señala el status del muerto pero tambien busca garantizar que la energia colocada en el llanto y el dolor invertido en la fallecida se repita a perpetuidad para que el más allá esté siempre conectado con el aquí y ahora a través del recuerdo. J A T