Mucho ha sido dicho del arte de las Cíclades durante los ultimos cincuenta años sobretodo desde que el feminismo de la segunda ola durante los sesenta y setenta pusiera especial enfasis en aquellas civilizaciones neolíticas en las que la divinidad era femenina, vinculada con la tierra y la fertilidad. Esto, desde ya, cambió con la llegada de los dioses falicos del trueno, la montaña y la fuerra como Zeus y Ares.

El período Cicládico va entre el 3200 y el 2000 AC y abarca las islas (volcanicas) del Egeo desde Santorini hasta Milos, hacia donde parto el lunes en busca de más playas. Toda esa zona conformaba hacia el 30000 AC una suerte de Alpes del Sur que acabo hundiendose y por ejemplo, Milos es hoy la parte de la boca de un volcán que quedó expuesta. Pronto estas islas comenzaron a poblarse y las relaciones entre ellas se hicieron fluidas ya que la navegación entre unas y otras ha sido desde siempre muy facil.

Lo que más sorprende de este tipo de arte es la aparición de la figura humana, principalmente, vinculada con el cuerpo femenino. La mayoria de las figuras son pequeñas (no más de 60 cms) aunque hay algunas excepciones de 1 metro y medio. Las figuras mas tempranas eran esquemáticas y adoptaban la forma simplificada de una mujer como una especie de violin. Sin embargo, pronto las esculturas se volvieron más naturalistas. Hacia principios del 2700 las figuras se hacen aún más concretas con posición erecta, pechos y brazos cruzados debajo de los pechos. Lo más significativo de todo es ese triangulo en la cintura representando la vagina que hace las veces de ‘origen del mundo’. Una mirada a este tipo de arte nos permite ver cómo cambiaron las prioridades humanas en el salto de un tipo de economia de la tierra en la que la guerra todavia no era un negocio. Todo esto puede verse en el Museo de las Cíclades en Atenas que es una colección privada excelente. J A T