En Inglaterra, los casos de COVID estan volviendo a subir y tanto los medios como los politicos están culpando a los jóvenes. Pero qué significa esto, en terminos prácticos. Al principio a la gente se le permitió hacer ejercicio pero pronto se hizo evidente el problema de que en las grandes ciudades no hay demasiado lugar para hacerlo por lo que en cuanto la gente comenzò a salir, inmediatamente se los empezó a acusar de abusar de esas libertades. En este contexto, los más pobres se vieron obligados a ir a trabajar para traer el pan a la mesa al final del día. Fueron tambien los más pobres los que se vieron forzados a salir poder tomar un poco de aire ya que no tienen casas con jardines o grandes balcones en los que relajarse. Un par de ministros del gobierno britanico incluso apuntaron a los jovenes con dinero diciendo que ellos son la razon por la cual el contagio de COVID volvió a repuntar.

El principal problema de esta serie de aseveraciones es la de presuponer que el incremento en las infecciones obedece a la mala conducta del público y muchos creen que este es el gran error cultural del gobierno. Un argumento mucho mas convincente es el de que si uno está más expuesto y en contacto con otros, tiene más chances de infectarse y por supuesto esto equivadría a trasladar la responsabilidad de la conducta individual (liberalismo) a los problemas estructurales del contexto social. Es evidente que los jovenes son quienes están mas expuestos por lo que la pregunta deberia ser: por qué? Es porque estan violando las reglas o porque tienen mas necesidadad de tomar el transporte publico, porque tienen trabajos en los que están más expuestos al contacto con el pûblico o tambien a que tienen que compartir alquiler viviendo con otros jovenes porque no les alcanza para alquilar por sí solos?

Lo cierto es que gran parte del no cumplimiento de la normas establecidas por el gobierno se debe a que las medidas o bien no fueron claras o fueron directamente imposibles de ser cumplidas. Una de las cosas que se pidió al gobierno es que dispusiera de más espacio para que la gente pudiera salir sobretodo aquellos que viven en departamentos. En una ciudad como Londres, la gente comparte vivienda para abaratar costos y vive en espacios demasiado confinados para permitirse un aislamiento estricto. Una medida que se exigió al gobierno pero este no pudo ejecutar fue expropiar (temporalmente) habitaciones de hotels desocupados para poner a la gente que estaba viviendo hacinada y así descomprimir la situación. El otro problema es el de la falta de apoyo psicológico en medio del distanciamiento social ya que la gente sencillamente no aguanta las consecuencias del aislamiento y tras un tiempo sale a reunirse en secreto y generalmente, reacciona contra ‘lo correcto’. En ese sentido, se cree que los aplicativos para encuentros sexuales como Tinder o Grinder tuvieron un rol fundamental en la propagacion del COVID. En todo caso, a lo que se tiene que apuntar es a tener gente fisicamente separada pero conectada socialmente y a que las instituciones se propogan facilitar ese tipo de conectividad.

El mensaje del gobierno en materia de reuniones es confuso porque se empieza a plantear que pueden abrirse las escuelas (respetando la distancia social) pero simultaneamente se comienza a advertir que es muy probable que no se permitan grandes reuniones familiares de Navidad. Esto parece no tener demasiada logica pero pone sobre el tapete la necesidad de jerarquizar los riesgos (abrir las escuelas, por ejemplo) para que la sociedad pueda seguir adelante en las actividades esenciales. Esto, desde ya, coloca en un segundo plano la importancia de la familia como fuente de afecto y contención.

Por su parte, los jóvenes sienten que se los culpa por algo que ellos no hicieron ya que, como dije antes, son las condiciones estructurales las que los empujan a ser los factores del contagio. Es por esto que las encuestas han venido demostrando algo raro que es que la confianza de la gente en el gobierno continua cayendo drasticamente (20% en una semana). Algunos dicen que esta caida es historica. Esto está vinculado originalmente a la decision de Boris Johnson de no despedir a Dominique Cummings, su asesor estrella tras hacerse publico su incumplimiento de las más básicas normas de aislamiento social. El tema de la confianza en el gobierno no es menor sobretodo cuando se espera la llegada de una vacuna que tendrá que contar con el apoyo de la gente para poder ser universal y eficiente. Vinculado a esta falta de confianza es el fracaso del sistema de testeos que de no funcionar adecuadamente en los siguientes dos meses garantiza una segunda ola de contagios en diciembre que se supone será peor que la primera. Frente a este fracaso, el gobierno volvió a culpar a la gente por querer hacerse tests cuando no los necesitan. Con esto el gobierno no aceptó su responsabilidad en la lentitud de los tests minando aún más la confianza de la gente en su autoridad. Esto está abriendo una brecha entre el público y el estado que puede costar mucho frente a la llegada de una segunda ola de contagios.

El gran problema en este momento tiene que ver con la interrupción del contacto social y los problemas a futuro de dicho aislamiento no solo a nivel de la salud mental sino tambien de la física. El aumento del alcoholismo y de los fumadores a esta altura es preocupante. La atomización social que se ha venido experimentando durante los ultimos veinte años con gente viviendo sola sin conexión con otros emerge como uno de los grandes problemas que deja el COVID. De cierta forma esta pandemia ha sido una mano que corrió el velo y expuso los más oscuros y escondidos problemas de la sociedad dejandolos a la vista de todos. Al mismo tiempo, la pandemia dejo en evidencia el poder de la comunidad de reemplazar al Estado aunque esto en terminos relativos es problematico porque puede convencer a la gente de que el Estado no es necesario lo que incidiría en la privatización del problema que como dije antes, se transforma en parte del problema y no de la solución. J A T