ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DETITICUS

El problema de la justicia excede el análisis de la asignación de derechos, deberes, cargos y la distribución de los resultados provenientes de la cooperación entre los miembros que integran la sociedad. Una concepción de justicia no puede tener una validez objetiva pues es posible hablar de razones justificatorias que se dan en distintos niveles del plano interpersonal. Por otra parte, no puede afirmarse que los presupuestos de los que parte Rawls, igualdad y libertad, sean universales pues hay sociedades contemporáneas que tal vez privilegian otros valores sobre éstos -el colectivo, lo económico, la religión-. Resulta difícil predecir cuál va a ser la libertad que privilegia el ser humano. Uno de los problemas a superar en las democracias constitucionales modernas, es el alcance de la igualdad y la libertad; incluso, la posición maximalista de Nozick rechazada por excesiva, no implica que no sea ésta la libertad -egoísta- que haya penetrado en las prácticas democráticas. Rawls sostiene desde el inicio la cualidad de personas libres y racionales de los sujetos para realizar un acuerdo sobre los problemas a tratar, pero lo cierto es que no existe un estado de libertad ni de racionalidad que sea perfecto en el ser humano. La teoría de Rawls en ese punto no parece aplicable para el día a día de las personas sino para las instituciones políticas y sociales, la forma en que éstas tienen que ser creadas y evaluadas. La concepción individual que tiene Rawls sobre la justicia implicaría un supuesto de igualdad entre sujetos, un sentido de justicia y capacidad para actuar en consecuencia, cuestiones que el filósofo da por sentadas; sin embargo, esto adquiere ribetes demasiado generales frente a una vida en sociedad muy compleja en la que, por evidencia empírica, no es la racionalidad lo que predomina en el sujeto como eje de solución de los conflictos existentes. Ello coloca a la elección de valores en el centro de la escena. Si bien Rawls con el “velo de ignorancia” en la “posición original” quiso garantizar que los principios de justicia se escogerían en la más plena ignorancia para evitar posiciones de ventajas o desventajas producto de la fortuna natural o por las circunstancias sociales, lo cierto es que salvo que el pacto haya tenido lugar en los albores de la civilización, resulta extraño que en la elección de principios no esté presente una moralidad exenta de manipulación humana.