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@polvora720

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Iván Enquín en Pólvora 720 hace un tipo de arte que se presenta como conceptual perdiendo la oportunidad que la honestidad del crafting puede darle en tanto concepto. Sus objetos son variados pero giran entorno de calados de páginas porno o S&M que hacen las veces de ventanas geometricas ubícuas en países (como los musulmanes) en los que las mujeres no tienen la libertad para autobjetualizarse.

Si avanzamos en la dirección conceptual a la que el artista nos convoca, la libertad politica para él equivaldria a una suerte de sometimiento del cuerpo a los fines del mercado en el contexto de la biopolitica o dicho de otro modo, a poder esclavizarse si la necesidad de pagar el alquiler así lo amerita. En la presentación de este problema, Enquín sorprende por parecer querer colocarse en el bando ideológico equivocado  aunque tengo la sospecha de que el artista no llegó tan lejos en la consideracion de los efectos de su pretension conceptual por lo que su superficialidad facilmente puede revertirse contra este blogger y ser leída como un acto de lisa y llana sobreinterpretación.

Sin embargo, lo que Entín parece hacer bien es el crafting más allá de su alcance conceptual, que de acuerdo a lo antes expuesto resulta sin rumbo. Si su identidad artistica reconociera al crafting como algo carente de sentido, el artista podria dar cuenta de la depresión que no solo él sino tambien su generación de artistas atraviesa aunque esto demandaría de él un carisma performático que parece no tener. Cuando me refiero a depresión me refiero a la necesidad de sumarse a una fiesta en un contexto en el que cualquier fiesta resulta imposible ya que las condiciones en las que estos jóvenes salen a la vida professional y adulta son tal vez las mas dificiles de las que se tenga memoria. Sorprende que los artistas desde Diego de Aduriz en adelante (en realidad, desde Jorge Gumier Maier) se rehusen a pensar la realidad como una totalidad y en lugar de eso elijan al arte como instrumento para o bien fragmentar (post-modernamente) esa realidad o bien para directamente negarla.

El calado dedicado (aunque ya explorado por muchos artistas internacionales hace quince años) y artesanal debe ser entendido no como un medio sino como un fin en sí mismo en el que el proceso reemplaza al resultado material aunque en este caso, paradojicamente (y lamentablemente) parece confirmar ese resultado material. Lo interesante de Entin es lo performativo que no nos muestra, no la performance supuestamente desfachatada y aburrida que presenta de manera casi clownesca a la camara de Bruzzone o el objeto artistico preparado para un mercado que nunca acaba de satisfacer. J A T