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Candela Correa sostiene que el problema no se originó en la última reunión de sesión parlamentaria del Concejo Deliberante de la Ciudad de Salta, que se llevó a cabo este miércoles por Zoom. “Ese día tenía un vestidito cerrado, no fue por eso -dice la concejal-. Creo que venía de la sesión anterior, en la que me puse una remerita roja y subí las fotos a las redes contando los proyectos que iba a presentar”. Pero fue esta semana cuando dos legisladoras tomaron la palabra para exigir que Correa modificara su manera de vestir al llevar adelante sus funciones: “Que se tape más”, solicitaron.

Así lo denunció públicamente la propia concejal, aunque evitó dar los nombres de las colegas que presentaron el reclamo; solo aportó la precisión de que con una de ellas comparte “el mismo lineamiento político”. “Se lo aguantaron una semana y se dio la oportunidad de decir: ‘Bueno, es momento de taparse, de cambiar’. Yo lo sentí así, como una presión. Y no puedo quedarme callada”, afirmó Candela en diálogo con Crónica HD, luego de que la polémica generada en Salta encontrara eco en Buenos Aires.

Candela Correa y el atuendo de la discordiaCandela Correa y el atuendo de la discordia

“Al trabajar estoy vestida normalmente. Una cosa es que me pueda poner un vestido ajustado hasta la rodilla, sentirme bien, sexy, que lo hago para verme bien yo, y no le estoy faltando el respeto a nadie. No voy en biquini: voy con pollera, remerita y saquito. Si hace calor, uso un vestido con mangas largas”, se defendió la dirigente, y razonó: “No tenés que tener un determinado perfil para ser concejal. ¿Por qué? Si hay un montón de personas que se tapan del cuello hasta los pies y nos roban a dos manos. Dejemos la hipocresía de lado”.

Siempre de acuerdo al testimonio de Correa, las ediles que acercaron el reclamo nombraron el caso del diputado Juan Emilio Ameri, quien protagonizó una escena erótica en plena sesión virtual, lo que le valió un repudio generalizado que derivó en su renuncia. “Dijeron: ‘No queremos que vuelva a pasar lo miso’, comparando una situación tan terrible con la ropa de una concejal”, protestó la dirigente, al tiempo que reveló otra infidencia: “A algunos (dirigentes) les molestó que saliera a contar esta incomodidad mía. Me dijeron: ‘Los trapitos se lavan en casa, tratemos de no filtrar tantas cosas que halamos o decimos’. Esa fue la sugerencia. Dejemos de querer callar las violencias. Salieron a decir que lo mío era mentira”.

“Salí a hablar para que a nadie le pase lo que me está pasando a mí, que es gravísimo: si a alguien lo están discriminando, que lo diga -advirtió Correa-. Por eso estamos como sociedad: ‘La violaron porque se puso un vestido cortito’, y un montón de cosas más”.

Candela Correa, en funcionesCandela Correa, en funciones

Candela Correa tiene 28 años y es mamá de dos chicos. Cuenta con casi 100 mil seguidores en su cuenta de Instagram, donde se presenta como profesora de una modalidad llamada Ritmo Fitness. A partir de esa popularidad es como logró su desembarco en la política: asumió como legisladora en diciembre, y si bien asegura “seguir los lineamientos” del gobernador Gustavo Sáenz, en el Concejo Deliberante salteño integra el monobloque Nueva Generación: “Estoy solita ahí adentro”, lamenta.

Definida en algunos medios provinciales como “concejal fitness” o “legisladora hot”, denuncia que desde el mismo día de su jura sufre “situaciones de hostigamiento”. “No la vengo pasando muy bien -contó-. No pertenecía a la política, vengo de una rama diferente: el deporte. Pero me animé a la política porque todos tenemos la posibilidad de aportar a la sociedad”. Y concluyó: “La gente me acepta tal cual soy porque votó mi carita, votó por Cande Correa, la profe de fitness. No es que votó una concejal toda tapada”.

Candela Correa, en su faceta de influencerCandela Correa, en su faceta de influencer