Una cosa que me llamó poderosamente la atención en mis paseos por los museos griegos son los problemas de identificación y la tendencia a politizar la misma a partir de un criterio nacionalista lo que pone en evidencia inseguridades que vienen siendo acarreadas desde hadce por lo menos cinco generaciones. Un ejemplo de esto es el Doryphoros (Lancero) de Ageladas de Argos (maestro de Phidias, Mirón y Polykleitos). En el Museo Arquelógico Nacional en Atenas su identificación es presentada, con cierta sinceridad, como ‘problemática’. Sin embargo, a pesar de esto, el museo lo identifica no como un deportista sino como, ni más ni menos, que Zeus. El museo dice oficialmente que es una ‘estatua de bronze de Zeus o Poseidón. El dios extiende su brazo izquierdo sosteniendo un rayo o un tridente’ para luego agregar: ‘La identificación como Zeus o Poseidón es controvertida (aunque la identificación como Zeus es la más probable)’. Sin ser un experto en esto, vi suficiente escultura del período clásico como para relacionar en el llamado estilo severo que da lugar al Alto Clasicismo del siglo V AC, a los cuerpos desnudos con atletas que eran ofrecidos como ex votos a los dioses y mas concretamente a Palas Atenea en las juegos Panatenaikos. De un ex voto a una estatua religiosa hay una diferencia considerable y el problema histórico de identificacion de este tipo de figuras es que en la obsession por jerarquizar el pasado clasico como saturado de heroes y dioses, cualquier figura masculina o femenina que se desenterraba era facilmente atribuida a un protagonista de la mitologia como si toda representación humana fuera necesariamente parte de la ilustración de una narrativa.

Es interesante que Ageladas de Argos no aparezca como el artista a cargo de esta obra aunque es sabido que lo fue o por lo menos hay altas posibilidades aunque el museo no haga mención a ello. Esa identificaciòn permitiría reforzar la tesis del atleta y que sus discípulos Mirón y Polykleitos hicieron el Diskobolos y Doryphoros, respectivamente. No hay antecedentes de Zeus lanzando un rayo como una lanza o de Poseidon en el acto del lanzamiento en este tipo de posición. Supongo que en esta suerte de apuro por ‘divinizar’ a un ‘atleta’ hay un trasfondo de orgullo nacional griego expresado en un guión museologico en el que se asimila belleza a divinidad como referentes principales de la cultura. Es en este punto en el que la museologia parece atrasar cientocincuenta años y responder a los intereses de la construcción de la Nación cuando esta, en realidad, ya nacía en proceso de desintegración. J A T