Antes de comenzar este post, debo aclarar que esta lejos de lo aquí planteado vincular a la gran artista argentina Marcia Schvartz con la dictadura militar de manera activa ni mucho menos. En realidad, lo que me viene preocupando de Marcia es su falta de consistencia en su relacionamiento con los sectores mas conservadores del mundo del arte. La pregunta es cómo se puede reclamara status de artista que no tranza con el poder cuando no solo esa parecer ser su principal intencion sino que además su asociación con el poder es con los estamentos más reaccionarios del espectro politico. A muchos esto que digo les parecerá anatema e incluso una exageración, sin embargo, en los principios del blog, Schvartz se me acercó con información referente al vinculo no solo apologetico sino directamente colaboracionista del critico Jorge Lopez Anaya durante su paso por la Dirección de Educación Artística de la Provincia de Buenos Aires durante el Proceso de Reorganización Nacional. Esta es una parte de la historia reciente de la crítica argentina que este blog, mi libro próximo a ser publicado y Marcia misma ayudaron a que se dilucidara y por esto debemos estarle agradecido. Luego, ya en tiempos de la democracia (1983) vino el escándalo de Fermín Fevre quien acusó a Schvarz y su obra de derivativa de Berni lo que no deberia ser un insulto pero que, en su caso (el de Fevre) sirvió para rebajar injustamente la obra de la argentina, como puntualizó ella, por serlo. En dicha ocasión, Schvarz acusó al prestigioso critico de no aplicar la misma vara a los artistas argentinos (y mucho menos a las mujeres) que aplicaba al arte internacional. Segun ella, para Fevre el arte era bueno si imitaba a lo que venia de afuera pero no si se nutría de lo nuestro. En dicha ocasión, Schvarz lanzó un insulto contra el crítico que provocó que este le iniciara acciones legales tanto a ella como a Gaby Levinas, editor y creador del mítico El Porteño. Es ahí donde la cuestión se vuelve confusa porque según Levinas, cuando hubo que proceder con el juicio, Marcia lo dejó solo. En esa ocasión y según el modo en el que cuenta la historia Levinas, Marcia tiró la piedra y escondió la mano. Esto, según pude observar, es un timpo de ambivalencia que se repite cada vez más.

Hace un par de años, Laura Batkis tomó un curso conmigo y tuvimos un provechoso acercamiento en nuestra Cañechat. Paralelamente, Marcia me llamó para insultarme diciendo que Batkis y otros estaban especulando con la firma de Pablo Suarez hacienda obra falsa y que yo no debía hablar con ella. Yo le dije inmediatamente que esa acusación era contra-intuitiva ya que no hay mercado para colocar obra falsa de Suarez por la simple razon de que Daniel Maman, quien compró su obra tardía, la colocó demasiado pronto a un precio tan elevado que acabó matando al Mercado antes de que naciera. Frente a esto Schvartz me acusó de estar ‘entongado’ con Batkis y no sé con quién más. Su impertinencia me llevó a pensar que o bien Marcia sufría de delirios paranoicos o que estaba demasiado acostumbrada a revolver el estofado, lanzando acusaciones en su mayoría infundadas que acababan, en la confusion, dejandola a ella parade como ‘la más pura y virtuosa’. Esto, desde ya, venía reforzado por el tono de parodia y melodrama politico con mensaje totalizante de sus obras. El problema es que mientras tanto si uno miraba su Instagram y Facebook, Marcia se parodeaba con la derecha más reaccionaria. Al percatarme de esto, la llamé para decirle que la calidad de su obra superaba con creces la necesidad de semejante actitud y que para un proyecto tan fuertemente etico y moralizante como el suyo toda vinculación superficial con cierta derecha no podia sino ser contraproducente y desesperada. Dicho de otro modo, exponer en la villa y en una coleccion privada armada con los favores de un regimen que empobreció mediante la implantación de un modelo neoliberal como la de Amalia Lacroze de Fortabat no se condice con sus obras y la transforman en una cínica. Proclamar amistad con Ama Amoedo y Teresa Anchorena y criticarme por hablar con Batkis quien como producto de esa charla (entre otras cosas) donó su archivo a una Universidad no es tambien contra-intuitivo? Digo todo esto porque venimos de cruzarnos en Instagram por la apologia de Ruth Benzacar que viene de hacer. Esa es una apologia que tiene sentido en otra persona pero no en alguien como Schvarz que coloca la vara etica tan pero tan alta.

Es complejo responder la pregunta de si Ruth Benzacar fue buena o mala para el arte argentino en tanto tal. Para mí fue Buena. Personalmente, yo la adoraba porque fue una de las que me acercó al arte. Otro de mis amigos fue Jorge Glusberg quien apoyó explicitamente a Fevre en su demanda contra Levinas y Schvartz. No tengo problema en decirlo y siempre lo sostendré. La diferencia entre Marcia y yo es que su proyecto en tanto performance de la artista ‘genia’ virtuosa se basa en ‘la pureza inclaudicable de los valores progresistas frente al avance del Estado y el sistema Neo-Liberal’. Esa vara se parte con Benzacar quien consiguió de los militares antes de 1983 que el espacio de su galería tuviera como sede uno de los mejores lugares de Buenos Aires (el garage subterraneo en Plaza San Martin) a un precio irrisorio. Qué tuvo que hacer para conseguir ese favor, no lo sé pero ese ‘favor’ fue concedido. Del mismo modo que Benzacar se posicionó con ayuda de los militares, Amalita apoyó al regimen neoconservador que continuó las políticas de los militares. Lo que le vengo pidiendo a Marcia es coherencia si insiste con la performance de la artista que no claudica ni ante el autoritarismo ni frente al capital. J A T