Diganme por favour que la ex de Martin Caparrós, Adriana Amado no tiene nada que ver con ‘la investigadora Adriana Amado Suarez’ quien conjuntamente con la defensora del pueblo Miriam Lewin, el director de la Defensoría del Puebblo, Glenn Postolski; el psicoanalista Jorge Alemán; la diputada Florencia Saintout; el profesor Damián Loreti, y la periodista María Seoane se refirieron hace unos dias a la intención de crear el “Observatorio de la desinformación y la violencia simbólica en medios y plataformas digitales (Nodio)”. Ver a Miriam Lewin posando frente a las banderas de la igualdad de genero entre otras ya de por sí evidencia que nada de esa tolerancia serán practicadas. Además no le pueden poner NODIO…osea No Odio. Es directamente infantil.  Tal es así que tanto ADEPA que, de por sí, es bastante afín a Juntos por el Cambio como este partido de la oposición salieron con bastante tino a caracterizar la iniciativa como el primer paso en dirección a un Ministerio de la Verdad. Esto debe entenderse como el segundo capitulo de aquella Secretaria de Ricardo Forster de cuyo nombre no me acuerdo pero era algo similar desde el punto de vista del pensamiento politico.

Ahora bien, debemos resaltar el patético timing politico de esta gente de intentar “proteger a la ciudadanía de las noticias falsas, maliciosas y falacias” y “reflexionar acerca de las prácticas responsables en búsqueda de un periodismo de alta calidad”, además de debatir “sobre los aspectos éticos del ejercicio de la libertad de expresión en internet”. Si el problema es el periodismo de baja calidad, qué hacemos con C5N, un canal que, directamente es imposible de ver por el grado de deformación maniquea de la realidad. Por su parte, si el problema es ‘la posverdad’, solo una cultura politica centrada en un Estado concebido como potencialmente absolutista puede pensar en semejante estupidez. Es mas, en tiempos de Felipe IV de España, un rey que en el siglo XVII se consideraba absoluto, nadie se hubiera animado siquiera a sugerir tal cosa. Esta gente debería se echada por su falta de timing político y de sentido de la oportunidad. Yo me juego que esa propuesta todavía no contaba con el aval presidencial. J A T