ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE ITO

¿Qué significa o es la amistad para cada una de ellas?

Esta relación era estrictamente productiva, no de ocio. Parece que ambas estimaban el profesionalismo con que la otra jugaba el rol que cada una necesitaba.

Rangel veía a Saravia como un vaso conductor, un nodo distribuidor, tan critico en la construcción de relaciones sociales. Nada mejor que un buen “salva vidas” para sobrevivir en un nuevo mar como extranjero. Un elemento fundamental en un “foráneo” que busca construir redes de poder que validen su trabajo y apalanquen su futuro. Decir que tenían respeto una por la otra cuando Saravia era de mas discreta con sus cosas, hasta jugar con su propia vida, es absurdo. Esta hablando de una persona entrenada en la gestión de su imagen social y le reconoce como atributo de su relación esa misma cualidad (como cuando habla del tema del aborto). Evidentemente Rangel nunca fue consciente del lugar que ocupaba en la escala de relaciones de Saravia. Y su nota me pareció una bajeza de publicidad, donde Rangel usa a la víctima para “apalancar”, una vez mas, el rol social que deseaba tener a través de Saravia. La misma nota confirma la intención de Rangel para con Saravia.

Saravia confirma que la amistad es algo selecto, el cariño puede ser masivo al igual que el respeto pero la amistad, como todo lo bueno queda para pocos. Algo que se hablo en su momento en los hilos dedicados a la reaparición de un amigo de Rodrigo luego de sus años de consumo. Todas las notas de sus “amigas” no han demostrado el “falso self” de supervivencia y construcción de imagen social de Saravia. Aun no hemos visto a su “verdadero self” ese que se sometió a un “macho alfa” y que tímidamente parecía luchar por su realización. Para Saravia, Rangel, era un medio de búsqueda de ese “verdadero self” para ella misma, era un canal de auto-conexión, no de conexión con Rangel. Rangel le permitía a Saravia su búsqueda, una búsqueda intima, que solo ella parecía construir, en la que Rangel no era participe. Sobre todo porque para los estándares (creencias) sociales de Saravia, Rangel estaba tan lejos de poder comprender su vida, que no me imagino a Saravia abriéndose. Es como ver a Bob Ross en la TV y pensar que esta pintando para uno. Algunos ven lo que quieren ver, no lo que sucede. Capaz que la única persona externa a su circulo más intimo capaz que navegar en esas aguas era su Psicoanalista.

Esto nos lleva al tema de las desconexiones. Un tema central en este momento histórico por múltiples motivos que no tiene sentido ahondar. Pero también central al arte. Donde la producción artística, como creación independiente, es una proyección cuya complejidad es proporcional a la conexión del artista consigo mismo. La manera más simple de verlo es de dividir a todos en conectados o desconectados de si mismos. Al artista con su obra, al curador con la coherencia de la muestra (en función de la proyección del arista) o al espectador con su interior y la proyección del arista.

Para mi lo mas interesante de estas desconexiones, que surge de la génesis del texto, es el paralelismo entre las desconexiones que el blog pone en evidencia hace tiempo, tanto en el plano social (como escena) y en el arte (como creación y como corporación – negocio).

La brecha entre vida de Saravia como escena social de clase alta (por la $) y sus verdaderos vínculos. La distancia entre artistas que producen “productos” (Milo Lockett) y los que producen “obras”. La brecha entre la esencia del arte como creación cultural de un momento determinado y las luchas de poder en los organismos que aglutinan creadores, galeristas , mecenas y compradores. El arte como expresión y el arte como herramienta de poder (y escala social), etc.

La desconexión que el crimen evidencia a través de la perspectiva de una persona (Rangel) cercana a la víctima es un modo es una confirmación de lo que ambas eran, veían que eran y el lugar que ocupan en esa dinámica que ninguna de la dos pudo desafiar para encontrarse, capaz, libres de su rol. Así Saravia no pude romper la barrera de la contención (y sumisión personal al victimario y social a su rol curado) y Rangel la barrera de la supervivencia (donde las relaciones del “falso self” expuesto a los medios esta conectado con su necesidad de posicionarse socialmente y en la corporación del arte).

La paradoja subyacente reside en el hecho de que la conexión en ultima instancia es un imperativo vital que de existir rige una orientación unívoca en la vida. Quien se conecta sufre, se crea y se libera, pero a mientras mas se conecta menos libertad tiene para elegir. Dado que al conectarse descubre dimensiones cuyo valor es difícil de negar, y de hacerlo el costo de insatisfacción es alto. Para terminar, irónicamente esto es lo que impide, por ejemplo, disfrutar de fotos de un adulto jugando con un niño en la playa. El desconectado ve las imágenes proyectando sus creencias en juicios. La conexión debería permitirnos disfrutar de la escena como una obra, la de la felicidad. En el caso de Saravia perder de vista la lucha irresuelta de la víctima es la mayor perdida, hubo una búsqueda inconclusa, de la que fue víctima en múltiples sentidos. Y que sus hijos no pudieron ver, víctimas de su desconexión, enterrando a ambos juntos para confirmar que socialmente ella era el error estadístico no su femicida.